Carmen Juan, Amar la herida. Edición de La Bella Varsovia, Córdoba, España, 2014. Esta joven autora nacida en Alicante en el año 1990, tiene voz propia y un discurso libre. Libre porque habla sin recovecos, con limpidez. Amar la herida replica las pulsaciones del dolor, el medio, las sombras y la muerte. Todo eso le sirve a la poeta para amasar su poética. Ribetea sus versos con improntas de la adolescencia, la juventud y de la mujer adulta, ésta más reflexiva y lírica. El poemario adquiere su mejor momento en la sección “La herida”. Aquí, en mi opinión, es donde la autora emplea con criterio la palabra. Es , en verdad, en esta parte donde se atreve a arriesgar para explorar nuevas vetas en su oficio creador. Ella descubre el “lenguaje de las bestias”, “la sangre a medio coagular de los albatros”. Amar la herida es la intención de superar la estocada, redimir el dolor, el miedo, las sombras. Amar la herida, sin idea masoquista, “porque las cicatrices nuevas consienten […] las heridas jóvenes insisten”. Ese hallazgo revela una profunda agudeza. Y solo por eso –habrá otros motivos, por supuesto– este poemario merece se sostiene de pie. Carmen Juan en Amar la herida traza las coordenadas de una historia, de un recuerdo, de un nombre que corta y causa daño. Ella ha sabido conjurar la herida entre claroscuros, por eso su obra le ha merecido el VII Premio de poesía Joven “Pablo García Baena”.
Giovanni Rodríguez, para quienes aún no lo conozcan, es de nacionalidad hondureña, estudió Letras, se ha desempeñado como docente universitario y ha escrito cuento, novela y poesía. Entre sus libros de cuento destacan: Habrá silencio en nuestras bocas frías, Teoría de la Noche ; en novela: Ficción hereje para lectores castos, Los días y los muertos, Tercera persona, Las noches en La Casa del Sol Naciente; Anchuria; y en poesía: Morir todavía, Las horas bajas, Melancolía inútil. Escribo estas líneas al calor de mi lectura de la obra Anchuria . Lo hago para fijar lo leído, para hacer acopio de aquellas páginas que arrojan un fragmento de verdad destilada en los personajes. Verdades ocultas en la historia, en el pasado y presente de Honduras. La búsqueda de la verdad histórica del país es, también, parte de uno mismo. «Porque el pasado que me obsesiona de la historia de mi país tiene que ver con el pasado de mi propia vida». A lo largo de la obra el encuentro con esa verdad es...
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