El poema "Últimas palabras" del poeta Fausto Leonardo Henríquez, se recrea en las sensaciones personales, íntimas, como en una proyección de uno mismo, donde ha podido rescatar de su tiempo valores humanos. Uno puede pensar en el mundo de los otros desde el peso del suyo propio. Nos dice el poeta que pesan los pensamientos, los días, las horas aprisionadas y entumecidas. La gran lección que nos muestra es que hay que abandonarse a las circunstancias de vez en cuando, en los momentos de plena intensidad; es tan sencillo que se nos escapa de las manos esta percepción sensitiva, impresiones frescas, espontáneas, como los balones respiran aliviados del asedio de sus perseguidores; es una manera de dejarse llevar por los impulsos, se ve o no se ve, no se trata de probar nada solo de crear. También nos muestra su fe, Dios se oye sereno y orante. Para él no hacen falta pruebas para creer, le basta con su fe a través de una vida entregada; para él no hay vacío, es un acto confesional...
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