De los frutos literarios del dominicano Fausto Leonardo Henríquez apenas he leído dos poemarios: “Gemidos del ciervo herido” (2012) y “Savia innombrable” (2018), que me permiten una aproximación a sus anhelos, angustias y alegrías. Para empezar debo intuir que los versos del primer libro fueron pulimentados tal vez con el propósito ulterior de participar en un certamen internacional. En cuanto al segundo poemario, me luce que el autor fue más espontáneo, distraído y a veces prosaico. Pero ambos libros poseen conexiones que son propias del estilo de un sacerdote que utiliza una sintaxis más o menos directa, orientada a rescatar aquellos fragmentos bíblicos religados a su alma, a sus necesidades y accidentalidades intransferibles. Aunque el autor experimenta distintas técnicas poéticas como la del soneto con sus respectivas rimas, y en otros andamiajes aislados ejercita algo semejante al romancero español candoroso, lo legítimo es que sus poemas sean versolibristas, haciendo gala de econ...
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