Irma Pineda, Hablo de un corazón, Ediciones Círculo de Poesía, Puebla, México, 2024. Profesora universitaria, columnista y poeta. En este poemario la autora habla de amor, encuentros y desencuentros, deseo y desdén, dolor y pasión. O, mejor, la poeta canta la condición amatoria de la mujer en su cotidianidad. Lo hace con un tono íntimo, y un estilo directo, procurando expresar las aristas más sutiles la experiencia amorosa.
La lectura de la obra es ágil y seductora. Quizá se deba a que la poeta canta en libertad sus vivencias amorosas. El yo poético se levanta desde una conciencia emancipada, esto es, sin complejos. La poeta escribe en voz alta lo que piensa, lo que vive y lo que siente.
Hablo de un corazón no es sino el latir de las palabras, desfibrilando, en una atmósfera amorosa, pero a la vez bordeando la rebeldía, un corazón que no se ata a nada ni a nadie; de un corazón capaz de amar, como lo haría probablemente cualquier mujer, pero manteniendo la libertad para navegar, si tal fuera el caso, hacia otros puertos.
El lenguaje está bellamente elaborado. Los aciertos poéticos que sostienen el discurso a lo largo del texto son notables. Irma Pineda ha acuñado versos memorables: "Sus ojos tienen la inquietud del agua" (Veracruz), "Pero ningún puerto es nuestro destino (…) soy el espejo de la diáspora" (Trashumancia), "Te amo, con todo el odio del siglo que me toca" (El poeta ebrio llama a medianoche), "y déjame pensar en ti / como el postre que he deseado toda la tarde" (Me gusta tu cuerpo tibio), "insana incertidumbre de tus ojos claros" (Irreverencia), “arpiélago de nostalgias” (Islas de la memoria), “Mi boca es una jícara sedienta” (El árbol y la serpiente), “el tiempo es un ojo que parpadea” (Un poema sin rima).
Helena fue capaz de ir tras Paris y permitir que el fuego de su pasión consumiera Troya, no así en Hablo de un corazón, cuyo yo poético se niega a ir con sus amores, a someterse a su voluntad para conservar la autonomía de su vuelo.
Al final del trayecto, viene la agonía y, con ella, la muerte. Hablo de un corazón diseña la agridulce experiencia del amor, de la felicidad que se agrieta, y de un corazón que goza los instantes imperfectos de la dicha terrena. Es posible amar, pero ese amor acaba donde termina la luz del día.

Muchas felicidades a la autora Irma Pineda por haber gestado este texto. Gracias a Fausto por comentar, compartir y colocar el dedo sobre el renglón diciéndonos “ aquí hay un poemario nuevo”
ResponderEliminarDiana Annabell Espinal Meza. México hondureña radicada en México 🇲🇽