Gramática del tiento, José Mármol, ed. Chifurnia, Honduras, 2026. Este poemario canta a la mujer, a la mujer ideal, a la mujer real, a la mujer amada, a la mujer vista como un tú, a la mujer pensada como parte complementaria de la existencia del varón; a la mujer que habita en la música, en la palabra poética.
Esta obra es una poeisis del Eros, donde se conjuga el placer, el dolor y la sensualidad, el goce y el amor (con)sentido.
El erotismo de Gramática del tiento es un erotismo transustanciado en la belleza, pasado por el filtro de la ternura pensante y el agua limpia de un verbo esculpido con maestría. El poeta sublima el amor carnal, la llama del placer que experimenta con su amada, en quien halla la felicidad, para bosquejar la inmortalidad de esos momentos sublimes. ¿No es eso acaso lo que se propuso Dante con Beatriz en el Paraíso? Nuestro poeta no se propone entronizar a la mujer amada en el ámbito de la divinidad, pero sí en la esfera luminosa de la poesía más pura, de la palabra que todo lo alcanza con su belleza. Tampoco se trata de un amor platónico, sino de una experiencia de amor y erotismo concretos, el que todo ser humano experimenta, recreado en el laboratorio de la alta poesía, esto es, de la poesía de altos vuelos.
El prólogo de Basilio Belliard a Gramática del tiento es un abre boca exquisito. Sin embargo, se puede considerar, para ampliar la comprensión y belleza de la obra de Mármol, el ensayo sobre el erotismo, Llama doble, de Octavio Paz.
En la lectura de Gramática del tiento el lector se encontrará con un torrente de imágenes de una originalidad y belleza que esplende con natural gracia. Cito algunos versos para dejar abierto el camino: "Esa mujer pequeña me arrodilló en su templo" (Noche de palabras), "escucho la oración de tus ropas cuando caen" (Tacto), "Palabras de tu boca mojada que hice luz" (La canción de Soraya), "El deseo es un péndulo cuya canción reposa un poco sobre el mar y otro sobre el fuego" (Cenizas de marzo), "Te amo por el agua, de allí surges lavadísima, / como pez encumbrado en la fuga de su espectro" (Voz), "tiene que arrancarme de su ser esa mujer (…), tiene que arrancarme de su sed. tiene que vaciarme de su hambre esa mujer (…) esa mujer duele cuando nombra" (tiene que...). "tu cuerpo es una flor brotando de un espejo" (al nombre de alguna mujer).
Gramática del tiento perpetúa la dimensión efímera del eros y la palabra poética reviste la carnalidad de luz, el único lugar donde permanece lo verdadero.
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