A propósito del libro
ESTAMPAS AGRESTES
Vivencias Rurales
De la autoría del
Poeta, narrador, ensayista y crítico literario
Fausto Antonio Leonardo Henríquez
Luis Quezada
Escritor interiorista
I. Mi perro y yo
En una voladora, camino de Moca a la capital, leí ESTAMPAS AGRESTES. Quedé impactado…
Lo primero que me vino a la mente al concluirlo fue lo siguiente: Carajo, este libro sirve para despertar en los jóvenes el hambre de leer.
Estamos ante un libro de 28 estampas que evidencian vivencias rurales, como señala el subtítulo de la obra, y que nos invita a todos a apropiarnos un lema: ¡VOLVER AL CAMPO! Este es el sueño del primer mundo. Hastiados de una vida citadina estresante, ruidosa y acelerada, la utopía del primermundista es volver al campo, para vivir en paz y armonía los años que le restan por existir.
Pero nada más apropiado para volver al campo, que hacerlo de la mano de un fiel amigo del ser humano: el perro.
Desde la primera hasta la última línea de esta obra, escrita por “un caballero de fina estampa” como lo es Fausto Antonio Leonardo Henríquez, un perro llamado Cañón es quien nos lleva de la mano por estas 28 estampas rurales.
Confieso que lloré conociendo a Cañón, porque cada vez más me rememoraba a Bobby, mi perrito casero, el hijo que Lourdes y yo no tuvimos. Con Bobby, Lourdes y yo nunca estamos solos…
En realidad, el libro es un diálogo del autor con su perro Cañón. Veamos una pequeña muestra:
“Cañón, mi padre pasaba el río Dajao todos los días, para ir a ver a su novia, mi futura madre” (p.1).
¿Sabes, Cañón? Un día el río Dajao estaba fuera de sí... (p.2).
Mi abuela tenía varias hijas casaderas, Cañón (p.3).
La abuela, Cañón, sentaba a los pretendientes en un extremo del zaguán y a sus hijas las mantenía a raya (p.4).
A la abuela le brillaban los ojos como cocuyos, Cañón (p.4)
Fue mi tio Eduardo, Cañón, el que te puso ese nombre de arma de guerra (p.5).
Vámonos de aquí, Cañón, dije. (p.6)
Tu naciste, Cañón, en Pozo Colorado (p.7).
Pero tu, Cañón, eres mi mejor amigo (p.9).
Después de ti, Cañón...(p.14).
Cuando empece a ir a la escuelita, tu venias conmigo, Cañón (p.16).
Dialogar con un perro callejero que se ama, es un recurso literario recurrente en muchas obras narrativas. El toque único de este dialogo que nos hace vivir Fausto Antonio Leonardo Henriquez radica en la calidad poética de su narrativa. Es verdadera poesia hecha narración. Para el autor de verdaderas joyas poéticas como “La palabra en la retina”, “Savia innombrable” y “Tuitpoética”, entre mucha otras, le es imposible narrar sin poetizar.
A los escritores creativos les pasa siempre eso... Escriben a partir de aquel genero que predomina en ellos. Si son poetas de fuste, no importa que hagan ensayos, relatos, cuentos o novelas, siempre se les sale el aliento poético.
Hay un realismo mágico en toda esta narrativa de FALH: lo cotidiano ordinario se torna extraordinario: El rio, la abuela, el loco, la tina, la culebra, las jaibas, un caballo alazán, el maestrico, el cuco, el charco, la curandera, el sacamuelas, la burra, los mochileros, el abuelo, el toro bravo, la tormenta, la carbonera, el día de las madres, la yunta de bueyes, la muerte, carros de madera, las vacas, la cueva, la vida sencilla, la peste...
El realismo magico consiste en convertir lo ordinario en extraordinario.
El ganador del XIX Premio Mundial de Poesía Mística “Fernando Rielo” (Roma, 2009) logra en estas estampas campesinas una simbiosis perfecta entre narrar y poetizar, que lo lleva a una madurez en el decurso de su obra de larga trayectoria, desde Claridades (1994), que marca el inicio de su larga lista de obras publicadas.
Eso me mueve a proponer que en este año centenario de la Academia Dominicana de la Lengua (octubre 2026 - octubre 2027), FALH sea llevado a MIEMBRO DE NÚMERO (es miembro correspondiente desde 2018), por la calidad de su obra completa, que llena de orgullo a La Vega, al Cibao, al Interiorismo y a todo el país. Y que se haga en este año en que nuestro autor cumplirá 60 años de edad (nació 20 de noviembre de 1966).
II. Cuando un escritor interiorista se mete en el interior de un perro y en el interior de un ambiente.
Definitivamente, FALH es un escritor creativo interiorista. Es un autor que se le sale la poesía por los poros. Hace la magia de escribir en impecable fusión una especie de narrativa poética o de poesía narrativa, me da igual cualquiera de las dos expresiones. El mundo animal y el mundo ambiental adquieren una lozanía inaudita en esta obra. Uno termina queriendo a los animales y a la naturaleza. Ahí se destapa el talante místico del autor. Hace ver el misterio oculto que hay detrás de la trivialidad y la cotidianidad.
III. La textura de una narrativa bien hecha.
En apenas 75 paginas, FALH nos pone a soñar con el campo.
Al leerlo desde su primera línea, me vino a la mente la canción tan conocida de Alberto Cortés, “Mi árbol y yo”. Claro esta, para Fausto Antonio Leonardo Henríquez, no se trata de un árbol, sino de Cañón, ¡mi perro y yo!
La magia de la textura narrativa de esta obra, insisto, es presentarnos una narrativa poética o una poesía narrativa.
Es tan hermosa la cadencia rítmica de esta narrativa, que lo ideal de hacer con este libro es musicalizar cada una de sus 28 estampas de vivencias rurales.
La obra no concluye con una oda poética (Oda a la casa en ruinas). Todo el libro es una oda poética narrativa.
Este libro todavía transpira frescura. Es lo más reciente, que yo sepa, de la producción literaria de FALH. En este mes, el lunes 5 de octubre de 2026, fue presentada en Madrid.
Pienso que es un acierto de don Bruno, poner dos mujeres a comentar esta obra, dos finas mujeres del Interiorismo, a dos mujeres de valor literario, que llevan ambas con mucha honra el apellido Valerio: Vianibel Valerio y Carmen Pérez Valerio. Porque una obra del talante de esta que estamos reflexionando, solamente puede abordarla con propiedad, la sensibilidad de una mujer. La tosquedad masculina es miope ante muchos detalles de la obra que solamente pueden ser resaltados por una mujer.
La obra resalta el valor de la amistad y la fidelidad. Solamente un acontecimiento como la peste que se desato en Pozo Colorado, pudo separar al autor de su perro Cañón, cuando una brigada de Sanidad se lo llevo para sacrificarlo.
Nuestro autor narra ese trágico desenlace con hermosas palabras:
“En el camión, la manada de perros, olfateando su final, latía con la certeza de que iban a un viaje sin retorno como a un campo de concentración canina adonde morirían incinerados.
La ultima vez que vi a mi amigo Cañón fue justamente en ese vuelo a la muerte. El ladrido de Cañón se perdió en la jauría.
Nunca más quise tener perro alguno, porque jamas iba a querer a un amigo canino como a mi fiel compañero de aventuras (p.69).
Gracias, Fausto Antonio, por ayudarme con tu obra a querer cada vez más a mi perro Bobby.
Al final, uno queda con una sensación canina irresistible, que nos lleva a la identificación. Me pasó a mí, por mi especial sintonía con mi perro. Quisiera ser como Cañón… Quisiera ser como Bobby.
Ponencia pronunciada el
Sábado 24 de octubre de 2026
Encuentro mensual del Movimiento Interiorista
Museo presidente Ramón Cáceres,
Estancia Nueva, Moca, Rep. Dom.
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