Esta novela del maestro Delibes me produjo una gran simpatía desde el instante en que leí su contraportada. Esta obra está escrita con una prosa castiza, ambientada en un mundo rural, en la que el pretexto para denunciar los abusos, a veces inhumanos, de una clase social dominante, era la caza. Terratenientes mezquinos esclavizan en el servicio doméstico a unos campesinos incultos, obedientes hasta la muerte. Mando, dominio, abuso de poder, por unos; sumisión o inocencia de otros que, hastiados del fuste del amo, acaban vengando en la horca a quien era la causa de todas sus tristezas y amarguras.
Giovanni Rodríguez, para quienes aún no lo conozcan, es de nacionalidad hondureña, estudió Letras, se ha desempeñado como docente universitario y ha escrito cuento, novela y poesía. Entre sus libros de cuento destacan: Habrá silencio en nuestras bocas frías, Teoría de la Noche ; en novela: Ficción hereje para lectores castos, Los días y los muertos, Tercera persona, Las noches en La Casa del Sol Naciente; Anchuria; y en poesía: Morir todavía, Las horas bajas, Melancolía inútil. Escribo estas líneas al calor de mi lectura de la obra Anchuria . Lo hago para fijar lo leído, para hacer acopio de aquellas páginas que arrojan un fragmento de verdad destilada en los personajes. Verdades ocultas en la historia, en el pasado y presente de Honduras. La búsqueda de la verdad histórica del país es, también, parte de uno mismo. «Porque el pasado que me obsesiona de la historia de mi país tiene que ver con el pasado de mi propia vida». A lo largo de la obra el encuentro con esa verdad es...
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