Durante el verano de 2010 leí con Teonilda Madera, poeta y escritora radicada en Estado Unidos de América, unas de las más chispeantes décimas de Alix. Leímos “Un real de longaniza” y “Viva el 16 de agosto”. De ésta Teonilda coreaba, con un tono épico, el último verso de cada décima. Reímos mucho. Por unos momentos la memoria y las ocurrencias de Alix, su genialidad, estuvo en el candelero. Porque los grandes creadores siguen creando, cuando ya no están, con sus obras
Gramática del tiento , José Mármol, ed. Chifurnia, Honduras, 2026. Este poemario canta a la mujer, a la mujer ideal, a la mujer real, a la mujer amada, a la mujer vista como un tú, a la mujer pensada como parte complementaria de la existencia del varón; a la mujer que habita en la música, en la palabra poética. Esta obra es una poeisis del Eros, donde se conjuga el placer, el dolor y la sensualidad, el goce y el amor (con)sentido. El erotismo de Gramática del tiento es un erotismo transustanciado en la belleza, pasado por el filtro de la ternura pensante y el agua limpia de un verbo esculpido con maestría. El poeta sublima el amor carnal, la llama del placer que experimenta con su amada, en quien halla la felicidad, para bosquejar la inmortalidad de esos momentos sublimes. ¿No es eso acaso lo que se propuso Dante con Beatriz en el Paraíso? Nuestro poeta no se propone entronizar a la mujer amada en el ámbito de la divinidad, pero sí en la esfera luminosa d...
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