17 diciembre 2020

IV CONGRESO INTERNACIONAL: POETAS INTERIORISTAS DOMINICANOS

 

POETAS INTERIORISTAS DOMINICANOS

«Tras las sendas trascendentes de las letras»

CONFERENCIA PRONUNCIADA EN SAN LORENZO DE EL ESCORIAL

DEL 5-8 DE MAYO DE 2O11


Por Fausto-Antonio LEONARDO HENRÍQUEZ 

La égida de poetas interioristas de la república dominicana tiene como punto de partida a aquellos primeros vates que pusieron en marcha el motor que hoy se mueve y sigue moviendo, buena medida, el ámbito literario nacional e internacional. Ese motor, que es causa eficiente de la Poética Interior, recibe el nombre de Movimiento Interiorista.

La causa primera del Interiorismo, es decir el punto de partida de la estética interiorista lo situamos en julio de 1990 cuando un grupo de escritores, presididos por Bruno Rosario Candelier, signaron un nuevo quehacer en la creación literaria.

Si hablamos de causa, debemos hablar también de efectos. A partir de ese grupo de signatarios, que denomino motor primero, o si se quiere ‘bigbang’ interiorista, deviene la onda expansiva, los efectos de la nueva forma de ver y de hacer poético y literario en la República Dominicana; que después será conocido fuera de las fronteras de la isla dominicana.

El motor primero se ha movido y ha movido dando forma al «movimiento interiorista» y ensanchando la onda expansiva de su dinamismo por medio de grupos, talleres, tertulias o coloquios, recitales, conferencias, encuentros, publicación y presentación de antologías y de obras poéticas de los diferentes autores.

Si importante fue la causa primera no menos los efectos. Dicho con otras palabras, si importantes son los signatarios de la Poética Interior, no menos lo son quienes se han sumado, con el paso del tiempo, al Ideario Interiorista.

Vamos a acercarnos a la causa primera, es decir, a las obras, que es lo que más puede interesarnos, de los fundadores del Interiorismo. Me ciño solamente a los poetas que han producido, esto es, a los que han creído en los postulados interioristas y han publicado una o varias obras poéticas, independientemente de si hoy piensan o escriben siguiendo patrones diferentes.

Los principales interioristas de la primera generación son: Bruno Rosario Candelier; Frank Rosario; Julio Adames; Óscar de León Silverio; Pedro José Gris; Ramón Antonio Jiménez; Sally Rodríguez; José Acosta, Yky Tejada.

1.                  BRUNO ROSARIO CANDELIER. Se ha destacado, como es te muchos conocido, por el ensayo literario, la crítica y la promoción cultural, así como por la divulgación de la estética interiorista tanto dentro como fuera de la República Dominicana.

2. JOSÉ FRANK ROSARIO. Tiene ocho libros de poesía reunidos en un solo volumen titulado “Entre el polvo y la ceniza”. Escritor de oficio, poeta agudo e ingenioso. Concitado por el misterio de la vida, canta con vibrante tono. El entorno visible, el mundo material, es, para él, el lado débil de la verdadera realidad, la que no perciben nuestros ojos, pero sí nuestros sentidos interiores.


Íntimos improperios


Pienso en el río. Apenas

lo pienso

ya es otro río, otras aguas.

§

El universo es animal en expansión, dicen,

y que respira agazapado en sus constelaciones.

Animal es, ciertamente,

y por ello tenebroso. Basta ver cómo acecha

cada noche con sus infinitos ojos fijos,

con su mirada sin párpados.

§

Llamarte como se llama a una puerta: dando

golpes firmes sobre un madero muerto.

Y que respondas,

sea desde tu oscuro pasado o de tu porvenir

incierto. Nada más triste en la noche

que una voz batallando entre los huesos

de un cadáver de silencio.

§

Que me den la luz desesperada,

la imagen última que brilla en los ojos

de los moribundos.

Es el único recurso disponible

para saber cuán irrecuperable es la existencia.

§

Quien no sabe que a sí mismo

se pertenece es enemigo en el ruedo

es misterio corroído

es campana de falsos dobles

que extravía a los viajeros.

Es árbol de ambiguos frutos

es fuente en peligro constante

es aire contaminado.

Masa.

 

            3. JULIO ADAMES. La voz de Adames es una voz fundante, como la Manuel del Cabral o Moreno Jimenes. Lo es por su originalidad y porque su poesía imprime carácter, sacude, inquiere e interpela.

 

Huéspedes en la noche

(fragmento)


La noche. Esquirla de mi tumba.

Han crecido huéspedes en mi sueño.

Veo el ojo como se evapora una alborada.

Vuelan hojarascas.

No estoy despierto ni dormido.

Todo es una agitada respiración de ausencia…

Ando a tientas.

Exorcizando miedos se me han roto las manos.

Busco lo que se mueve como herido.

Oigo mis pasos en la ambigua meditación del Otro.

El huésped sobreviene a mi premura.

Como vacío. Como muerto.

Me acerco a la imprecisa neblina de mi padre a

y allí torno a respirar.

Su llanto es el oscuro zarpazo de los tigres.

Ojo espanto para besar un huésped

Que agoniza

Y pudre la palabra. Levitación del Ser.

Fiesta convulsa. Carne.

Aun siendo irreal el golpe acontece.

Voy a gritar.

Voy a dejar que las neblinas del huésped

Me abrume en sus placeres.

Un celaje.

Como medio borroso avizorar del ojo

a sus neblinas.

Algo anónimo crece. Se alza en vilo. Mata.

 

4. OSCAR DE LEÓN SILVERIO, Santiago de los Caballeros, República Dominicana, 1953. Hay personas dotadas para comunicar emociones poéticas interiores de gran calado. Esto, precisamente, es palpable en la creación de Óscar de León.

 

En la hondura del cosmos

 

Allí tengo mi rostro

el rostro verdadero

en la hondura del Cosmos

en lo alto del tiempo

más allá del rumor posible

de las cosas

de la lluvia sin voz

de la noche sin sombra

donde el cielo pesa

lo que pueden mis hombros

y la luz se piensa

en los remotos espejos

 

II


Allí tengo mis ojos de extraño lamento

y cada pájaro nace en mis manos desiertas

es un lugar profundo de sigilosas brumas

donde el eco devora los fueros del tiempo


III


Si lejos del mundo mi voz se rinde

por qué la noche procura mi aliento

suprimo el eco azul de mi llanto

ya no es hora de volver al grito

ni al sollozo impío de las cosas que arden

vivo en el ocaso de viejos abandonos

si aún quedan hábitos en mi rostro muerto

  

5. PEDRO JOSÉ GRIS. Poeta que ha impreso carácter al Interiorismo, tanto con su obra como con su pensamiento. Varios son los rasgos de la creación poética de Gris, a saber: la angustia metafísica, que se vierte en imágenes y símbolos que “revelan verdades profundas” y trascendentes; la sensualidad de los cuerpos, que le sirve de refugio a aquellas ansias del alma insatisfecha.

 

Oda a una piedra


Será el agua dura, el rocío intangible:

esta piedra

En la fragancia herida de este río

de aguas intocables

maduras el tiempo, el tiempo! su dureza:

materia fría, espuma detenida, silencio del planeta

Y sobre ti el río, con música y con muerte

el río, espantosa metáfora del tiempo

Antes que el hombre era la piedra

El Mar de la Sangre bañó esta piedra

Los colores desgarrantes de los primeros ocasos

hirieron hondamente tu agonía cerrada

Oh Piedra que no tienes en tu abismo memoria

Oh piedra de retorno y soledad

Piedra luz

luna y piedra!

El río, el río incesante te arranca del insomnio

esquirlas de sueños y pastores dormidos

en los ojos de ovejas, de duras ovejas

del pasado

Oh piedra sumergida en la angustia azul

del universo

Vuelves incesantemente como el mar y la vida

como una divinidad del recuerdo.

En ti las criaturas perpetuaron su sangre

 

6. RAMÓN ANTONIO JIMÉNEZ. El alma del poeta, suspendida en un hilo, entre sombras y neblinas, apenas con una llamita, se adentra en lo trascendente; lugar ese donde se solaza el convocado poeta quien, herido en su interior, sólo escucha los pasos del “Otro”.

 

Mansión de la noche

 

La ciudad ha muerto

Es la hora en que toda voz huye aterrada

lugar donde el ángel convoca

hasta la nostalgia el flamboyán

esa invicta sonrisa que apacigua la muerte

ese extraño acontecer que hiere al silencio

Aquí donde germina el lirio de la espera

sigiloso puñal que busca el costado del sueño

Todo tumulto de ausencias

propone la diadema de llanto

reclama la clarividencia del miedo

su signo de distancia erigida

Mirada los balcones de la tarde

colmados de miradas y gemidos

Cada pájaro es una ilusión errante

extraviada en la memoria del tiempo

He aquí los caminos conjurar el horizonte

el palpitante llamado a la derrotada mañana

el oráculo alucinado de la copa del instante

Que nadie simule el júbilo

en la danza del fuego de los espejos

Que nadie proclame la hipocresía del azahar

La lluvia no será jamás

el germen sonoro de los orígenes

ni estará en su aposento

el tierno temor de las palomas

Desde la cólera del relámpago

un dios ahuyenta las auroras

El mar es un bochorno

al tabernáculo del silencio

El ojo azul del cielo

ya no bebe la esperanza en el reflejo del rocío

el conquistado espacio en el párpado de la herida

Oh los astros arrodillados

en los labios de la noche

Oh la oscura efigie que desnuda el viento

 

7. MARIA DEL CARMEN RODRÍGUEZ LUNA (Sally Rodríguez). La poesía de Sally está impregnada de un lirismo sensual, cuya belleza brilla por sí sola. La juventud, deslumbrada por la tersura de los cuerpos, persigue el fuego que los consume de goce.

 

Luz de los cuerpos

Hoy
cerré los ojos y vi
una mujer ahogada
en paisaje encendido
El vuelo blanco sentí
de garzas en mis senos
Las voces de la mañana
se levantan
una muchacha corre
con un silencio florecido
en las entrañas.

Y los adolescentes se arrodillan
ante la luz de sus cuerpos

Hoy
no quiero morir
El tiempo resbala
en el cristal
y resbala en la luz.


8. JUAN ALBERTO TEJADA (Yky). Pocos poetas tienen la gracia de sentirse y ser tales. Pocos viven alterados anímicamente por el influjo de las musas. Tejada es uno de ellos.

 

Deseo de luz

Ciegos en su blancura
los lirios no tienen sombra

Sólo un deseo de luz
la razón fugaz
de alcanzar
por un relámpago el cielo

Pero algo
antes de ser flor
aroma
y rastro de amor
duele en los lirios
algo que paso a paso
sueña lo blando del ojo humano.

 

9. JOSÉ ACOSTA. Poiesis genuina la de Acosta, reveladora de los costados ocultos de la conciencia humana. Su poética metafísica –equiparable a mi juicio a la de Manuel del Cabral- constituye un aporte esencial a la Poética Interior y a la literatura dominicana.

 

Transformación

 

He escrito la palabra profundo

y ha nacido un pozo en mi papel

donde cabe el mundo. Cruzo el

lindero de la palabra y ya profundo

es una mancha donde se pierde la mirada.

Escribo agua y bebo. Sangre y lloro.

Hoy todo lo escrito ha buscado su efigie

su osadía de ser, su forma.

Y he aquí escribo hombre

y surge alguien que me besa.

Escribo Dios y algo se esconde

y mi papel simplemente tiembla.

 

10. GUILLERMO PÉREZ CASTILLO. El interiorismo de este poeta se caracteriza por su destellante intuición. Su capacidad de síntesis le permite lograr imágenes de una belleza extraordinaria. Va de lo aparentemente simple y llano, a lo profundo; de lo conocido a lo desconocido, o sea al misterio.

 

Encuentro con el lirio


Oh ablución del origen.

Este lirio derrama intimidad…

Oh blancura de la sombra

me insufla este aliento

este requiebro de cristal.

Flor desnuda en mis aguas

me adhieren las espumas

de este insondable acecho.

Las sombras se desnudan

en un ángel que no teme al fulgor.

Deshilo este misterio.

Asiendo a ti en cascadas

que invierten el murmullo.

Fluyo a tu morada.

Tiemblo en este atajo…

Lirio ungido,

inagotado lirio…

Oh Dios…

No sabes sonreír porque nunca has llorado.

La muerte que es párpado

cierra el azar.

Sólo la luz destimbra el velo

de la muerte que es sombra.

Por un instante el tiempo

es colisión en la prolijidad

y anulación del éxtasis.

El libro es perfume

pero el aroma es irreverente

en la muerte que no sabe

de unción sino de dispersión

y en el alma

el lirio está encerrado.

 

 

Acabamos de escuchar poemas de los primeros autores del Interiorismo. Todos ellos con consciencia de oficio y con un compromiso con el cultivo de las letras y el bello decir. Este es el grupo que he dado en llamar ‘bigbang interiorista’, el motor de la Poética Interior. Sin embargo, el movimiento causado por ese motor produjo sus efectos inmediatos en otros escritores del ámbito nacional y, después, del ámbito internacional.

 

Bajo mi punto de vista, los poetas dominicanos cuyas obras se asientan sobre los pilares del Interiorismo son los siguientes:

 

1. TULIO CORDERO. La experiencia humana, espiritual, contemplativa, se conjuga en toda la obra poética de Cordero, quien extrae la sustancia de las cosas pequeñas y nos hace pensar que hay un sentido profundo en ellas que debemos descubrir.

 

Búscame

Búscame Tú
como tus ojos de rocío.
Llámate Tú
con tu voz de paloma.
Sosténme Tú con tus manos de espigas.
Y ríeme
con tus dientes de lirio.
Mírame y cuídame Tú
que conoces ya todos los olvidos.
Búscame
Tú que sabes de memoria las puertas
(las has tocado todas)
Y ámame
con tu centro zaherido,
saltamontes de hiel,
de miel
y trigo.

2. ÁNGEL RIVERA JULIAO. La poesía de este poeta interiorista está llena de vibraciones que ponen de manifiesto, con creces, la capacidad e intuición de su persona. Construye su arte poética amparado en imágenes y símbolos de gran fuerza que, de seguro, nos van a producir el goce y la admiración que causa lo bello.

 

Raíz

¿Por qué huyes hacia lo oscuro
a construir distancias en la sombra?
¿Qué secreto amor te aleja de esta lumbre?
¿A quién le temes en estas lindes?
¿Por qué tu instinto de lombriz
si tu ámbito es el río
labrar tu laberinto de cuchillos
tu asedio de látigos sedientos?
¿Qué vientre te absorbe como cielo
y atrapa tu voz en el abismo?

Tu mensaje es recuerdo de semillas
artificio de dedos
entretejiendo la flor en el fondo
la búsqueda de tu propia simiente
el origen de tu árbol
los ojos de tu asombro.

 

3. CARMEN PÉREZ VALERIO. La gracia de la creación de Carmen reside en sublimar a la categoría de belleza todo lo que miran sus ojos y captan sus sentidos –los interiores sobre todo. Versos límpidos que anclan en lo profundo y nos dejan el agridulce sabor de sus vivencias interiores.

 

Rumor cotidiano (fragmento)

 

Tu presencia se multiplica en la tarde

en el hombre que duerme su dolor milenario

gusano que sueña con el ropaje del vuelo

Yo solo observo

el milagro al pie de la lluvia

ángeles jubilosos pariendo en la luz

ensayando su tacto en el pavimento

Me adentro al aposento de su olvido

masticando la huida

palpando el regreso

disonando el fuego de la imagen

De la tarde desquebrajada

asciende el soplo de las cosas

que reposan en su memoria

y hacen que me quede reflejada en tus ojos.

 

4. GÜIDO RIGGIO POU. La poesía de Pou pone de manifiesto a un aeda herido, sediento de trascendencia. Sus versos rastrean la certeza intangible de un mundo, que no sólo no fue, sino que existe aunque sea sólo reflejado en los espejos de las cosas.

 

Los espejos del tiempo

(framento)

 

Inmerso

en la soledad del espejo

escuchando

sus múltiples destellos

llorar en el cristal

su opaca muerte,

la brevedad,

el instante

de eso que llamamos vida

los que no vivimos

del otro lado del espejo.

 

5. ROBERTO JOSÉ ADAMES. La nada, la muerte y todas sus fuerzas misteriosas abruman la conciencia del poeta. Algo grande le dicen esas fuerzas, algo grande nos dice en sus versos.

 

Poema V

Una ventana me cabalga en el ojo
Y se bebe la nada.
Muertes se desparraman
En carbones de espacio
-Lo circular corrompe-
Llueven miedos
Y no tengo a dónde huir
Solo una ventana…
Una ventana
O más bien el olvido.

 

6. JAIME TATEM BRACHE. Su creación lleva, fundamentalmente, el sello de lo telúrico y lo metafísico. Poesía con fuerza, hondura y al mismo tiempo sincera, sin pose.

 

Tríptico de la lluvia



(I)

Ese sonido

-silencio de la eternidad-,

es el sonido de la lluvia cayendo sobre el mundo.

la lluvia confundida con la lluvia.

La lluvia caminando sobre el zinc.

La lluvia tocando los árboles

como puertas verdes y amarillas.

La lluvia aturdida con los sueños.

La lluvia dando de beber a la tierra

y a las piedras

y al asfalto.

La lluvia paseando por los caminos de tu voz.

La lluvia preguntando por los que se han ido

y, sin embargo, permanecen.

La lluvia erizándote la piel…

 

7. ARGELIA AYBAR.  Nos introduce en su mundo, el de los ángeles, sin sacarnos de nuestro universo particular humano y cotidiano.

 

Anúnciame el alba


Todo dolor fluye en tu agua.

Tu alma líquida me mira sin pudor desde el fondo oscuro

de tu pozo.

De tu terca vigilia,

de tu clara batalla con la sombra,

de mi luz herida,

sólo queda el recuerdo.

Aquí estoy,

en espera de la señal de tu definitiva disolución

en la nada.

Yo aguardo por un tránsito.

Anúnciame el alba

que mis llagas solicitan como alivio.

 

8. HENRY SANTOS LORA. Su lírica es de la más fresca creación interiorista. Su poesía apunta a la metafísica. Hay en su obra “Memoria de la tarde” armonía conceptual y belleza poética.

 

Incógnita

 

El ojo del tiempo vigila mis pasos,

Sombras absolutas me cubren mortalmente.

Preguntas selladas en cofres arrojados al océano

Se pierden en la nada.

Entonces,

Pregunto al silencio:

¿quién soy yo?

Habitáculo oscuro donde mi voz se apaga.

 

9. FAUSTO LEONARDO HENRIQUEZ. “n su lírica expresa la búsqueda de la armonía interior para canalizar el sentido de lo eterno. Su poesía desarrolla una empatía cósmica con vocación mística.”

 

Ínsula Presentida

 

59

Por mi humanidad sube un dolor
Que estremece mi casa.
Me retuerzo como el mar, como serpiente.
Oh dolor, ¿cuándo anclaste en este puerto
Y te quedaste ahogando mañanas?
Se agotaron las lágrimas,
No amanecen los hospitales.
Desciendo al útero donde el barro
Fue vida. Mujer infinita, en la humedad
Intemporal de la matriz
Engendraste el sacramento, el llanto
De la carne que tiembla,
Dile a mis pies que regresen
Al agua transparente, a la antigüedad
Esencial de la luz.

 

Al terminar este periplo sobre los interioristas dominicanos más sobresalientes, realizado a vuelo de pájaro, debo decir con verdad no he abarcado a la pléyade de poetas alineados con nuestra corriente literaria. Los que cito aquí, unos más y otros menos, ya tienen una trayectoria, un camino hecho en el ámbito de las letras dominicanas. Las nuevas generaciones interioristas harán lo suyo, sin duda, pero lo que interesa ahora hacernos una idea de lo fecunda que ha sido en el país la estética interiorista en las dos últimas décadas.

 El Movimiento Interiorista lleva 21 años robando el fuego a los dioses, creando nueva música con la lira de Orfeo. Cuánto ha costado llegar hasta aquí, hasta este mirador. Y es que, como dice el poeta Franklin Mieses Burgos:

 

«Nada vale en la tierra

si no ha sido amasado con nuestra propia sangre;

nada es útil al hombre,

si no sale de él por la piedad y el llanto». (Demonio de ceniza).

 

Muchas gracias.

IV CONGRESO INTERNACIONAL DEL INTERIORISMO TEMA: EL INTERIORISMO Y EL HOMBRE ACTUAL

 

ATENEO INSULAR INTERNACIONAL

CORRESPONDIENTE DEL MOVIMIENTO INTERIORISTA

 

IV CONGRESO INTERNACIONAL DEL INTERIORISMO

TEMA: EL INTERIORISMO Y EL HOMBRE ACTUAL

SAN LORENZO DE EL ESCORIAL, MADRID 5-8 DE MAYO DE 2011

TRANSCRIPCIÓN DE LOS DIÁLOGOS

POR CARMEN PÉREZ VALERIO

 

SESIÓN MATUTINA

 

 

I. LOS INTERIORISTAS DOMINICANOS

 Fausto Leonardo Henríquez

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–Lectura de la conferencia “LOS INTERIORISTAS DOMINICANOS”–

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– Bruno Rosario Candelier:

Hay personas que han hecho aportes sólidos al Movimiento Interiorista, por lo que deben estar presentes en cualquier relación. En la distribución que hiciste hay dos autores que deben ir en la primera y dos que deben ir en la segunda etapa. Tanto José Acosta como Guillermo Pérez Castillo aparecen en la antología del Movimiento que se hizo en 1992. También Argelia Aybar formar parte de la primera etapa. En cambio, Tulio Cordero forma parte de la segunda etapa, aun cuando él entró bastante al principio, pero no estaba en la primero hornada, por eso él no figura en la primera antología. Ángel Rivera forma parte de la segunda etapa, ese está bien ubicado en tu trabajo. Hay autores que tú mencionaste que forman parte de una tercera etapa, Henry Santos forma parte de la tercera etapa. Faltan tres poetas importantes que forman parte de la tercera, que son: Noé Zayas, Farah Hallar y Fari Rosario, junto con Henry Santos. Me parece muy bien la selección que hiciste al hablar de los autores dominicanos, muy bien.

 

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II. INTERVENCIÓN DE EMILIO RODRÍGUEZ GONZÁLEZ

 Miembro del Grupo Interiorista Emilio Rodríguez del Ateneo Insular en El Escorial

 “TRADICIÓN Y PAISAJE EN EL INTERIORISMO”

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– José Nicás:

Ahora nos toca presentar a uno de los dos buques insignias del Movimiento Interiorista Español y gracias a Dios tenemos aquí a los dos, que son: Teodoro Rubio y Emilio Rodríguez. Con Emilio Rodríguez me unen unos lazos especiales que lo da el hecho de ser ambos asturianos, esto puede parecer accidental pero no lo es tanto, es decir, somos partícipes de las últimas huellas de un substrato celta, de una Asturia agraria que está desapareciendo por los mecanismos unificadores que son las comunicaciones modernas, la sociedad industrial y tal vez por la universalización de la civilización. No obstante, Emilio no es un poeta provinciano, pues nos presenta lo más diverso que puede aparecer. Desde su primera obra y ya, desde luego, entraba pisando fuerte, fue “Pregunto por el silencio”, después nos ha obsequiado con obras preciosas como “Al principio sin orden”, “Absorta luz”, “De espalda a la luna”, “Como árboles que andan”, “Inventario de todo lo que huye”, y para mí su obra maestra por encima de todas las cosas, que es la “Cantata de Galmaz”, que recomiendo vivamente a quien no la haya leído, porque es un canto a la Asturia eterna, lejos de folclorismos absurdos y de tópicos, sino que es una Asturia auténtica que él ha vivido en su niñez, en esos años inolvidables que nos marcan a todos para el resto de la vida. Creo que tiene la palabra Emilio, estilísticamente ya hemos podido hablar de él cuando estábamos en el cafetín Croché, pero todas las palabras sobre él siempre me parecen pocas. Es, además, el grupo que nos reunimos aquí y que lleva el nombre de Emilio Rodríguez, que lo hemos cambiado a espalda suya porque todos los que formamos parte de él nos sentimos llenos de admiración, tanto por su calidad poética como todavía por lo que es mejor, su calidad personal. Tiene la palabra.

 

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– Lectura de la conferencia: “Tradición y paisaje en el Interiorismo”–

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– José Nicás:

Bueno, Emilio, ha sido una ponencia tremendamente ilustrativa, y yo cada vez que te oigo tengo que decirte algo que te he dicho en alguna ocasión: es falso que tu hayas escrito dieciséis libros, es decir, si nos damos cuenta al escuchar el tono con que unificas todos sus versos, nos damos cuenta de que en realidad Emilio lo que ha dado han sido dieciséis pinceladas para construir un único cuadro, un cuadro que todavía de seguro aportará muchísimas más cosas, pero que no sobran ningunas. Alguna vez te he dicho que me daba la sensación de que habías escrito un solo libro, pero que libro más maravilloso. Realmente, cuando hablas del prólogo de Zamarreño es una cosa muy modesta, es un estudio exhaustivo de unas cien páginas y al final del libro, de esta antología, “Mar que Huye”, aparece un CD con la voz de Emilio que le da un tono muy especial, como lo habéis visto recitando a todo lo que hace.

 Desde luego, el día va prometiendo mucho y no dudo que después del piscolabis que nos vamos a tomar va a seguir todavía prometiendo más. Tiene la palabra nuestro maestro, Bruno Rosario.

 

– Bruno Rosario Candelier:

Muy bien Emilio, muchas gracias. Realmente, como tú dices, José Nicás, decía Mario Vargas Llosa que “todo escritor es un tema y sus variaciones”. Es decir, un solo tema motiva y domina la obsesión de un escritor y de toda su obra. Todo lo que hace no es más que una variación del tema fundamental que centra su motivación esencial para escribir. En ese sentido, es válida tu estimación. Me gustó mucho la parte inicial en que hablas del Grito de Fray Antón de Montesinos, y que nos ve a nosotros como una expresión de ese grito, lo cual me satisfizo mucho. Independientemente, fuimos orientados originalmente por los Dominicos en Santo Domingo, hicieron una obra, no solo la de Bartolomé de Las Casas, sino de otros Dominicos, y todavía lo siguen haciendo pues contamos con Dominicos allí. Entonces, el Interiorismo, esa manera tuya de verlo como desde aquella isla es hermoso y nos complace esa imagen. Si esa imagen no está escrita consigna, por favor, en el introito de tu ponencia esa imagen tan hermosa y significativa para nosotros. Es una imagen muy reveladora.

 De paso, quiero decirles a todos que me hagan llegar, vía José Nicás, las ponencias. Buscaremos la manera de publicar un libro con todas esas ponencias.

 

– Emilio Rodríguez:

Bueno, puede parecer pretencioso. Pero me gusta mucho mezclar lo lírico, las cosas íntimas, pequeñitas de lo cotidiano. Lo he leído un poco precipitado porque tenía miedo a hacerme largo, y mal leído además porque incluía las citas de los poemas en el libro, que los voy a quitar pues no tienen sentido. Iba a leer algunos más, pero como muchos habéis leído el libro, me refiero a la antología, porque algunos de los libros que cita José no existen ya, hay uno del cual me encontré con que no tenía ni siquiera yo un ejemplar, uno que se titula Parque Lagos, que es lo que escribir al dejar mi Salamanca del alma, después de veinticinco años viviendo allí y venirme aquí, a las sierras de Madrid, que también es un privilegio, porque yo digo, aunque suena muy cursi, que vivo en un azul ve Velázquez, y es verdad, aquí también hay el azul de Velázquez, un día de sol puedes fijaros en el cielo, es ese azul inimitable de la pintura de Velázquez, y ahí surgió ese librito muy breve, que tiene una edición muy pobre, de la que ni siquiera, repito, tengo un ejemplar. Bueno, es una ruptura formal porque me quedé deslumbrado por los poemas haikus japoneses, pero no pretendo hacer haiku, simplemente dejarme deslumbrar. También me he deslumbrado y debí haberlo citado, hay un escritor español, periodista y escritor, Ramón Gómez de la Serna, que creó una cosa increíble que parece trivial, la Greguería, pues yo soy un admirador desde hace muchos años de la greguería, porque es una especie de poema, aforismo, resumen, esencialización.

 (…) Estaba citando una historia mía y es que yo en mis años de estudiantes escribí un libro entero de greguerías. Muchas de ellas las escribí en clases absolutamente plomizas de Teología, dadas en latín, no sé mi creéis o no, estoy hablando de los años preconciliares del Vaticano II y yo terminé la carrera de Teología justo cuando el Vaticano II terminó también. Aún digo misa en latín, cosa que comparto con mucho cariño con José. Decía que escribí un libro de greguería y un compañero mío que dibujaba muy bien me las ilustró a plumilla como verdadera obra de arte. Pero ese libro que solo hay un ejemplar en el mundo no sé dónde está, porque en los traslados de nuestras bibliotecas siempre se pierde algo, pero me gustaría encontrarlo y tengo apresta de publicarlo, es mi greguería escrita en clases de la facultad teológica de la Universidad de San Esteban de Salamanca, ilustrada por un compañero, Juan Tresguerres, asturiano hasta en el apellido.

 

 – José Nicás:

Vamos a hace un pequeño receso y luego creo que la presentación de José Félix Olalla debe hacerla, aunque todos lo apreciamos, el que más lo conoce, como es Teodoro Rubio, quien es uno de los organizadores de este congreso. Ahora vamos a tomar algo, pues hay que alimentar al sujeto como decía San Ignacio de Loyola.

 

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III. INTERVENCIÓN DE JOSÉ FÉLIX OLALLA

 Miembro del Grupo Interiorista “Gerardo Diego” del Ateneo Insular en Madrid

 “UNA MANO EN LA NIEBLA. LA POESÍA DE TEODORO RUBIO

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– José Félix Olalla:

Muchas gracias. Buenos días a todos. La verdad es que estoy muy a gusto en este ambiente interior, en este ambiente cálido, de amigos, muchos de vosotros conozco. Mi ponencia que la llevo escrita y que la voy a leer para no extenderme, lleva el título de “Una mano en la niebla”, y podríamos decir que su título es “La poesía de Teodoro Rubio”. Recuerdo que intervine también en el II Congreso Interiorista en Madrid, cerca de Atocha, y que mi ponencia entonces fue “Tres respuestas a la voz interior”, y hablaba de José María Cabo de Villa, de Emilio Ruiz, jesuita de Valladolid, de Emilio del Río y de Alfonso Albalá. Ahora lo hago con mucho gusto de Teodoro Rubio. Gracias Teodoro Rubio por tu obra y por tu testimonio.

 

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– Lectura de la conferencia: “Una mano en la niebla”–

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– José Nicás:

Primeramente, darles las gracias a Félix Olalla por esta ponencia llena de alegría y frescura y testimonio de admiración, no es el único que admira a Teodoro Rubio. Quiero deciros que estamos preparando una antología de su obra, de hecho, la estoy elaborando, pero cada vez veo con más dificultad la selección, por eso este verano se va a terminar, confiaba que se iba a terminar antes, pero merece un repaso más profundo. Se piensa publicar simultáneamente, a la vez aquí en España y en la República Dominicana. Esperamos también a semejanza de la de Emilio Rodríguez, de un CD porque su voz también es uno de los valores de Teodoro Rubio.

 También, habéis observado que le he pasado discretamente una nota a don Bruno, en la que le preguntaba si añadíamos el texto que has leído a la antología de Teodoro y ha dicho que sí. Te invitamos, José Félix, a redondear alguna cosa más del texto y que luego nos los envíes y entonces formará parte también como un homenaje amistoso a esa antología que, desde luego, irá precedida por un estudio del maestro, Bruno Rosario Candelier, como el solo sabe hacerlo. Pero también, creo que estas elegías y demás están totalmente ajustada, porque no has dicho ni una sola palabra que no se merezca Teodoro, por lo que deben estar allí. Como vez –dirigiéndose a Teodoro Rubio–, este congreso está lleno de sorpresas no solo para ti sino para todos nosotros. Y ahora le sedo la palabra al presidente del Ateneo Insular.

 

– Bruno Rosario Candelier:

Muy bien. Agradezco a José Félix Olalla esta hermosa presentación de la poesía de Teodoro Rubio. Agradezco también a José Nicás la propuesta que me hizo en su momento de que publicásemos una antología trasatlántica con la poesía de Teodoro Rubio. En esa antología que yo le encomendé a José Nicás hacer la selección poética, habrá tres estudios: uno, el mío sobre su obra, el propio de José Nicás, y ahora el trabajo de Olalla. De modo que tendrá tres estudios introductorios esta selección poética, porque es amplísima la obra poética de Teodoro Rubio. Dios mediante, la publicaremos en Santo Domingo, al mismo tiempo que ustedes la publiquen aquí también.

 Quiero hacer el siguiente anuncio. Además de publicar esa antología trasatlántica, vamos a editar una antología interatlántica, que va a incluir lo siguiente:

  1. Todas las ponencias de este congreso. Tengan presente de enviármelas.
  2. Una selección poética de los diez mejores interioristas de España, cuya selección se la encomiendo a Fausto Leonardo Henríquez –el padre Fausto aceptó la proposición con la salvedad de poder discutirlo con el Grupo Geraldo Diego–.
  3. Una selección de diez poetas americanos. Para esa selección voy a encomendar a Carmen Pérez Valerio –Carmen: Acepto la propuesta–. 

Esta antología con las ponencias del congreso, diez poetas españolas y diez poetas americanos será un buen testimonio de este encuentro aquí, en San Lorenzo de El Escorial, un testimonio escrito que quedará para la historia.

Quiero pedirles a los presentes que no han presentado ponencia en este congreso, que tienen la oportunidad todavía de dar un testimonio escrito para incorporarlo a esta antología interatlántica. También le hago esta petición, específicamente, a Gonzalo Melgar, a Carmen Soler y a Ana Carmen Ortiz Martín”.

 

– José Nicás:

Yo propongo también enviarte la ponencia de José Manuel de Andrés Moncayo, que estuvo aquí ayer, pero que hoy no ha podido acompañarnos. Él iba a hablar del Interiorismo para jóvenes y creo que su ponencia la tiene escrita. En el Cafetín Croché, anoche, hemos podido disfrutar algunos de sus poemas.

 

– Bruno Rosario Candelier:

Como esta tarde tendremos una mesa redonda, vamos a dejar pendiente para la tarde la ponencia de José Nicás. Iniciaremos con esa ponencia y luego la mesa redonda. En esta mesa redonda figuran Pedro José Gris, Carmen Pérez Valerio, Gonzalo Melgar y Carmen Soler.

 

– José Nicás:

Más que una ponencia, que luego enviaré a la República Dominicana completa, lo que haré será dar unas breves pinceladas, pues simplemente es cómo ha empezado todo. Damos gracias a Dios por haber tenido este encuentro maravilloso donde hemos podido gozar de unas ponencias extraordinarias y de la compañía de personas más extraordinarias todavía. Gracias a todos y hasta la tarde si Dios quiere.

 

SESIÓN VESPERTINA

 

– José Nicás: (…) Además, estuvo presidida por el propio Bruno. Sí, eso fue en 1996, con motivo de la fundación del Interiorismo en España que se fundó el Grupo Pedro Salina, presidido por Carmen Riaza y al cual íbamos algunas personas de El Escorial, un exalumno mío, Guillermo y yo. Lo que pasa, bueno, claro, ir a Madrid después de trabajar se hacía muy pesado.

 

– Teodoro Rubio: ¿Había un sacerdote con vosotros, no?

 

– Bruno Rosario Candelier: Sí, Luis Hernández, era agustino. Ya murió. Muy buen poeta.

 

– José Nicás:

Hace unos años, con motivo de unas clases en la Universidad María Cristina, hubo una persona, un matrimonio que me propuso que fundáramos aquí un grupo poético. Lo refundamos y vinieron varios alumnos míos. Luego, el hombre murió, que era descendiente de Álvaro Flórez Estradas que fue primer ministro en época de Isabel II, el señor falleció en un accidente y la mujer quedó muy mal herida. Después acabamos nuevamente refundando el grupo con el nombre de Grupo Emilio Rodríguez. El problema que tenemos ahora es que los jóvenes prácticamente se han tenido que ir porque se han trasladado a otros países o ha cambiado su horario con el comienzo de carrera. Pero el grupo va a continuar y se va a mantener. Ahora tenemos la posibilidad de unir a los que somos habituales a un exalumno mío y a su madre, y al capitán de la guardia civil que ha estado en el acto inaugural, Antonio Villar, quien estuvo también en el recital de poesía del Croché. Lo que sí haré es redactarlo de manera que queda para la ponencia un poco más adornado, pero a groso modo eso es lo que hay. 

Para la mesa redonda, habla de poesía y de narrativa en el Interiorismo, yo creo que a lo mejor es cómo entiende su experiencia narrativa o poética del Interiorismo, y después hacer un pequeño coloquio. Propongo dar primero la palabra a las señoras. María del Carmen Soler nos puede hablar de cómo ve la narrativa interiorista y la poesía interiorista o qué aspectos narrativos o poéticos prefiere cultivar ella, el tema de sus obras, el que más le preocupe.

 

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IV. INTERVENCIÓN DE MARÍA DEL CARMEN SOLER

 Miembro del Grupo Interiorista del Ateneo Insular en Barcelona

 “SALUTACIÓN”

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– María del Carmen Soler:

Bueno, a mí me preocupan muchas cosas. La verdad es que para mí ha sido una satisfacción pertenecer al Movimiento Interiorista. Cuando conocí a Bruno, pues tampoco sabía bien sus intenciones y que pretendía con la creación de los grupos, porque si yo hubiese sido de la República Dominicana yo hubiese tenido más contacto con él pero al conocerlo momentáneamente en Ávila en un curso que fue a participar y yo estaba de alumna. Fue el primer contacto y luego nos fuimos escribiendo y me pidió si podía yo crear un grupo en Barcelona. De entrada, te hace mucha ilusión que le propongan a una algo así. Lo que realmente yo, quizás porque estoy metida en muchas cosas, no le dedico mucho tiempo y organizar un grupo cuesta tiempo, trabajo y esfuerzo. Al final conseguí dos amigos que escribían de una manera que a mí me parecía que podía servir para las intensiones del grupo interiorista. Bueno, teníamos unas reuniones no muy frecuentes, pero periódicamente con frecuencia. Pues comentábamos a veces algunos escritos de los libros o ellos leían lo que habían escrito, en fin, fue una temporada bastante buena. Por lo que sea, una de las personas que formaban parte del grupo no quiso seguir y convenció a los otros, total, que dijeron que no querían seguir, y yo pensé, bueno, la libertad es lo primero. Para entonces, yo ya tenía bastante relación con la República Dominicana, luego estuve en aquel congreso que hubo tan bonito allí, primero en Santo Domingo y pero luego fuimos a la montaña, a Constanza, que es un sitio bellísimo, la gente encantadora.

Un poco las palabras de lo que yo pensaba decir, me las ha quitado Emilio esta mañana. Yo quería decir eso, sobre los españoles que habíamos ido con los estandartes y las banderas a llevar nuestra religión y a conquistar tierras a la República Dominicana y ahora son ellos los que nos están conquistando a nosotros, pero con el corazón. Me ha hecho gracia lo que él ha comentado porque es precisamente lo que yo quería decir.

En Cataluña me encargó Teodoro Rubio que buscase poetas que escribiesen de poesía mística, escritores con algunos libros que fuesen poetas reconocidos y empecé a investigar. La verdad es que encontré tres que habían escrito algo en su juventud y me mandaron sus últimos libros, pero sus últimos libros no tenían nada que ver con lo que yo buscaba. Las obras que me dieron no tenían nada que ver con lo que yo creo que tiene que ser un Movimiento Interiorista. Una manera de mirar la vida mucho más profunda.

 

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–Lectura de la conferencia: “SALUTACIÓN”–

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–María del Carmen Soler

 

(…) Yo he corregido poemitas cuando estuve visitando las prisiones en algunos años de mi vida y allí con la soledad, el silencio, la amargura, el dolor, hay algunos que escriben, pero como no saben escribir, escriben mal, pero realmente era una poesía, y me decían: ¿no me puedes corregir esto? Y para mí eso era una poesía, lo que pasa, claro, literariamente hablando, era un “cero patatero”, pero era una cosa que salía del corazón, y eso era algo que me gustaba dárselo corregido y luego ellos estaban muy contentos porque pensaban que era algo suyo, que lo habían hecho ellos, que era un sentimiento que ellos tenían. Entonces lo escribían en un pedazo de papel. Pero eso no importa, yo cuando empecé a escribir, el día que decidí que yo era una escritora fue el día que me convencí de que solo me hacía falta una cuartilla y un lapicero, me considero escritora desde entonces. Pues claro, todos tenemos el sueño de tener la habitación propia, el despacho enorme, la casa llena de libros, por suerte ahora tengo todas esas cosas, pero antes no las tenía. Pero es igual, cuando uno tiene la necesidad de escribir piensa que tiene que escribir todo eso que está dando vuelta en la cabeza, lo tienes que poner y coges un lápiz y un papel y lo escribe donde sea, luego lo pasas a limpio, lo corriges.

Ahora voy a leer un poema que lo escribí precisamente pensando en todas estas cosas, que se llama “El origen de un poema”.

 

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– Lectura de “El origen de un poema”–

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– María del Carmen Soler

 

Si quieren que les hable de mis libros, tengo tres publicados por Torremozas en Madrid, el primero que me editaron se llama Tel Avi, está agotado; el segundo se llama Palabras mudas, que ahí hablo un poco de lo que yo creo sobre nuestra Guerra Civil y el por qué, ni me gusta lo que dicen unos ni me gusta lo que dicen otros porque todos, considero, hicieron cosas mal hechas. Tengo este último que me han hecho este año pasado que se llama Extravagar; luego tengo Volar la vida, que también es de este año pasado que es una oda al viento; luego he escrito el libro Ángeles y Poesía, porque pertenezco a un grupo que promocionamos el amor a los ángeles, el cultivar sus escritos, la literatura que hay sobre ellos, alguna charla de algún conferenciante, si hay alguna exposición. Estuvimos en un pueblecito al lado de Munich hace dos meses visitando una exposición de quinientos y pico de ángeles. Yo le dije a los del grupo, que somos tres las fundadoras, que me ocuparía de la parte literaria.

 Hacemos un certamen anual de poesía, muy simple, muy sencillo, donde admitimos poesías sobre ángeles o sobre el mundo espiritual, pero algo que sea realmente de nivel. Hemos hecho, me parece, once certámenes y aprovechando esto hice un libro titulado Ángeles y Poesía, donde puse los poemas ganadores, algunas conferencias y mis poemas sobre ángeles. Hay tanto poesía catalana como en castellano. Tengo otro libro muy bonito que es de bibliófilos. También, uno de narrativa editado y otro de narrativa que me lo van a publicar este año. Bueno, creo que el hecho de participar en estos encuentros te ayuda para saber que no estás solo con este ideario, para saber que hay otros que te deslumbran con sus escritos, con sus poesías, con sus prosas, es enriquecedor para todos. Muchas gracias a los interioristas.

 

– Bruno Rosario Candelier:

En el libro sobre los Ángeles que publicó María del Carmen Soler hay cuatro dominicanos. Hay un estudio mío sobre los ángeles, y poemas de un poeta de Montecristi, Eduardo Tavárez Justo, y de dos poetas de Santiago, Guido Riggio y Argelia Aybar.

 

– Maria del Carmen Soler:

Perdona que no lo he aclarado, pero en ese libro le pedí a Bruno que hiciese la introducción y así lo hizo.

 

– José Nicás:

Si me lo permite, la definición que ha dado sobre la poesía de Morin me ha recordado mucho el estilo dionisíaco, de la embriaguez dionisíaca de Nietzsche. Y luego dices que “algún poema está escrito con llanto”, yo creo que también decía Nietzsche, y esto lo recojo al final de mi estética, que “los verdaderos pensamientos son los que están escrito con sangre”, y yo lo aplico a los poemas. Naturalmente, yo me refiero en estos casos a la sangre del que escribe, no a la sangre de los demás. El poema, como los verdaderos pensamientos, para que queden deben estar escritos con sangre, y ser algo sangrante, tanto como la alegría, como la pena, como la angustia.

 

– Bruno Rosario Candelier:

Debe haber una situación dramática, una situación que realmente estremezca al ser humano, eso es lo que motiva el gran poema y la gran obra.

 

– José Nicás:

Ahora sigue Carmen Pérez Valerio, que como está dos veces deberá hablar el doble.

 

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V. INTERVENCIÓN DE CARMEN PÉREZ VALERIO

 Miembro del Grupo Interiorista del Ateneo Insular en República Dominicana

 EL INTERIORISMO COMO FUENTE DE EXPERIENCIA ESTÉTICA”

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– Carmen Pérez Valerio. Introducción:

Anoche, en un conversatorio post cena, don Bruno me pidió que hoy leyera dos comunicaciones, una que él me escribió como saludo y reflexión de Navidad y otra en la que le respondo en diciembre de 2010, ambas comunicaciones enviadas vía correo electrónico. ¿Por qué surge el interés de leer estas cartas? No es solamente por el contenido de las mismas, sino que también el género epistolar a través del correo electrónico ha cobrado mucha relevancia en el Interiorismo y, de alguna manera, el mensaje electrónico define una nueva modalidad del género. Me parece que uno de los aportes importantes del Movimiento es esta manera novedosa de aprovechar el correo electrónico como espacio de preguntas y reflexiones. Asimismo, ha sido de gran importancia para la Academia Dominicana de la Lengua, institución que también preside Rosario Candelier, como medio para contribuir al conocimiento del idioma. 

No se trata solo de comunicaciones informativas, sino de comunicaciones ensayísticas sobre diversos tópicos, planteamientos intelectuales, reflexiones y respuestas a interrogantes, que contribuyen a promover el conocimiento de la lengua y el ideario estético interiorista. Matos Moquete, en el III Congreso Interiorista que tuvo lugar en Santo Domingo el año pasado (22 y 23 de octubre de 2010 en Funglode), habló de la importancia que tenía la comunicación electrónica entre los miembros del Movimiento Interiorista y la presentó como una novedad y un valioso aporte de Rosario Candelier. A través de estos correos, también se puede establecer una aproximación a las creaciones y el pensamiento de muchos interioristas y de su fundador. 

Ahora voy a leer estas dos cartas que están publicadas en este libro que recoge las ponencias del Congreso del año pasado en Santo Domingo, pero además compila 200 páginas de correos electrónicos.

 

Comunicación de Bruno Rosario Candelier, 26-12-2010

“La convicción de que en nuestro interior profundo subyace una luz que ilumina o una verdad que edifica, es una señal de que algo especial pauta la inteligencia y la sensibilidad para asumir, desde la propia conciencia, un ideal de vida basado en lo que alienta la más alta condición humana, meta a la que debemos aspirar en atención a nuestras inclinaciones intelectuales, morales, estéticas y espirituales, que se manifiestan propicias en fechas tan auspiciosas como estos días navideños, frescos y convocantes, para sentir en el espíritu lo que nos concita desde el hondón de nuestro ser profundo.

El poder interior inherente al Logos que nos conforma, en virtud de nuestro vínculo entrañable con la Energía Superior de lo Viviente, explica el hecho de que todos formamos parte del Todo y, en consecuencia, un singular destino nos convoca en cuyo derrotero cada uno recibe, a su modo y manera, una vía con su peculiar rayo de luz para llegar a la meta establecida.

El hecho de que en nuestra ruta hayamos coincidido en alguna vereda del camino hacia el destino final que nos aguarda, indica que podemos compartir, en lo personal, material y espiritual, parte de los dones recibidos para canalizar nuestro trayecto en busca de la Luz.

¡Gracias inmensas por el bien que haces a través de la palabra!”

 

Comunicación de Carmen Pérez Valerio, 31-12-2010

“Hermosa reflexión la que me envías en estos días especiales en que la luz del mundo renace para recordarnos nuestra eterna relación con el Padre, en cuyo espíritu anida nuestro ser. De Él emana toda la sabiduría y la belleza del Cosmos en la que nos columpiamos en un ir y venir de memoria y olvido.

Nuestros sentidos nos hacen partícipes de un mundo en el que apenas sospechamos sus límites y, sin embargo, en nuestro interior, ese mismo mundo se nos rebela en un esplendor que, aunque no llegamos a comprender más allá de nuestro modo peculiar de reconocer lo existente y a nosotros mismos, intuimos en una magnitud que nos rebosa y precipita en los latidos de la conciencia plena.

A veces nos asalta la duda o nos llega la iluminación: la primera echa sus raíces en la existencia concreta que nuestra sensorialidad define en sus atributos posibles; en cambio, la segunda, nos da la de una verdad única, íntima e incluyente donde el pozo que nos rebela ya no huye a sus extremos, sino que refresca la existencia en la blandura de sus aguas tranquilas. Es ahí, en esa quietud líquida, en que converge el ahora, el antes y el después donde nuestra esencialidad se manifiesta despojada de los límites que marcan lo temporal, lo transitorio y mutante del mundo sensorial y la frontera que nos divide y separa de la totalidad.

El recorrido por el mundo, tan breve como un paso que espera el siguiente para continuar el camino, no conduce hacia el abismo cuando los pies dejan definitivamente de dibujar sus huellas. Por el contrario, nos coloca en esa otra verdad que no conocemos, pero cuya certeza nos abarca y en su solaz nuestro ser encuentra las múltiples maneras de manifestarse.

Al final del día, el crepúsculo bebe toda su luz y ciega la noche hasta consumirla y regresarlo de nuevo. Nosotros somos días, siempre regresando del crepúsculo; noches, siempre consumiéndose en su luz. Despiertos o dormidos, crecemos hacia el alba, en ella infinitamente renacemos.

En este trayecto, gracias a la sabiduría del universo que nos ha convocado, convergen nuestras vidas y cristalizan nuestras aspiraciones a través de la palabra creadora, hacedora de bondad y belleza, que va cincelando la imagen hasta hacerla una con su reflejo. El don de la creación interiorista es un puente que se extiende entre nosotros como imagen y la fuente que nos proyecta como realidad trascendente, acceder a esos espacios sagrados nos aproxima y hace volver al origen. Todos caminamos hacia la Fuente que nos refleja, todos volvemos a ese Nido de luz que nos proyecta.

Bendiciones y gratitud.”

 

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Intervención de Carmen Pérez Valerio: “EL INTERIORISMO COMO FUENTE DE EXPERIENCIA ESTÉTICA”

(Adjunto)

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(…)

 

– José Nicás:

Yo quiero añadir, y volviendo a nuestro tema, unos versos de un poema que se titula “Aedo” y que explica cómo eran los aedos en la antigüedad, dice: “De mi boca doncellas brotan suaves lamentos, himnos elevadores del espíritu humano y sones deliciosos que hacen la vida alegre. Pero aún hay más, a veces en estado de suprema emoción me revelan los dioses el destino del hombre y el juicio inapelable al que le está prohibido sustraerse a las generaciones de debajo del cielo”.

Esto va en la línea de la exposición que acabamos de oír, de ir a la interioridad de las cosas. Yo, sin embargo, matizaría en el sentido de que no creo en una realidad trascendente, es decir, no creo que haya más de una sola realidad. Pasa un poco como la figura de Jesús, que es a la vez Dios y hombre, lo único que pasa es que en momentos determinados la percibimos y en otros no.

 

– Bruno Rosario Candelier:

Tú tienes razón, pero lo que pasa es que esa única realidad, la dimensión que no vemos es a la que le llamamos realidad trascendente, porque ciertamente hay una parte que no vemos. La realidad es una sola y múltiple a la vez. Esa faceta que no vemos (realidad trascendente) suele ser la que sostiene la esencia de las cosas.

 

– José Nicás:

Me parece que alguien citó ayer el versículo del discurso de San Pablo en el areópago, que era: “…pues en él vivimos, nos movemos y existimos”. Y efectivamente, yo creo que vamos por esa línea, simplemente a veces nuestros sentidos no se abren. Y yo creo que el mejor camino, por desgracia muy duro, es el camino del dolor, que decía Unamuno que es el dolor de la autoconciencia. Cuado decía Nietzsche: “Dolor dice: pasa / toda alegría, sin embargo, quiere eternidad”. Estoy seguro de que todos queremos la eternidad y la alegría, pero cuando estamos alegres perdemos la conciencia casi de nuestra individualidad; en cambio, con el dolor, por desgracia, ese mal necesario de la vida, cobramos conciencia de nosotros mismos. Creo recordar que San Agustín decía, hablando de las tentaciones: “Dios no tienta a nadie, es blasfemo decir que Dios tienta, pero sin embargo, las tentaciones tienen una utilidad, nos hacen ver hasta qué extremo practicamos lo que creemos”.

  

– Fausto Leonardo Henríquez:

Yo quería añadir algo. Cuando Carmen decía que el poeta trata de comunicar verdades, ese proceso de interiorización, de captación de la realidad que a veces se da no es consciente.

 

– Bruno Rosario Candelier:

Puede ser consciente o inconsciente.

 

– José Nicás:

Yo creo que la propia conciencia, estoy con Fausto, porque creo que la observación cambia lo observado. Cuando uno intenta ser consciente de las cosas, lo que hace no es llegar a la interioridad, sino justamente distanciarse porque es cuando más se produce la dualidad sujeto-objeto.

 

– Fausto Leonardo Henríquez:

Por ahí va la cosa. Yo quería añadir que una de las cosas que entorpece la comunicación o la revelación de esas verdades, es decir, de exteriorizar la imagen poética, es el lastre, que es lo más temible en la poesía interiorista, que son los lugares comunes. El repetirnos en imágenes, por ejemplo, utilizar imágenes que pueden ser, Pedro Gris dice del siglo XIX; adquirir modelos o imágenes que son del modernismo, de la vanguardia o del pasado. Dicho de otra manera, imitar de alguna manera autores del pasado tanto en la forma como en las imágenes nos quita autenticidad. Y somos buenos, a lo mejor escribimos bien y somos fantásticos, pero no estamos siendo enteramente nosotros mismos. Ese es el reto del poeta interiorista. Lo que debe caracterizar al poeta interiorista es precisamente quitar esas adherencias, esas imitaciones. Yo estimo mucho el método clásico, las imágenes de los clásicos, pero ya están dichas. Ellos recurrieron a los elementos sensoriales de su época, a los elementos que pudieran también significar lo espiritual de su época, ahora nos toca a nosotros, en el momento en que vivimos, retomar los elementos visuales o inspiradores para transmitir nuestras verdades, que son verdades de vida o verdades reveladas.

 

– José Nicás:

(…) La creación, por parte de Fausto, del término que yo creo que define de verdad la poesía interiorista, Verinto, verdad interior.

 

– Fausto Leonardo Henríquez:

Cuando Carmen hablaba del tono, ella tuvo un poquito de miedo, no sé si no quisiste hablar de la imagen interiorista que tratamos o por lo menos en alguna ocasión hablamos de eso y que traté yo de materializar en un concepto, Verinto, la imagen poética que nos caracteriza. Podría tener otro nombre, no se ha dado otro nombre, yo propongo ese nombre. Verinto, así como está la metáfora, la metáfora nuestra es Verinto.

 

– Carmen Pérez Valerio:

No me dio medio, lo que pasa es que tú hablabas de Verinto y definías esa imagen. Yo ahora estaba dando una visión de los elementos que considero deberían conformar la imagen interiorista, no estaba conceptualizando en función de un término específico, estaba solo describiendo la realidad. Igualmente, con lo referente a “verdad de vida”. Pedro José Gris siempre habla de verdad de vida, pero ¿qué es la verdad de vida?, es la que nos llega por la intuición, es la verdad intuida. También hay una verdad develada, cuando las cosas se muestran en lo que son, cuando se abren a la conciencia del que observa; y una verdad revelada que nos llega desde una fuerza superior y nos sorprende. Gris habla de esa verdad de vida como producto de la intuición, incluso, según él mismo dice, ese término lo retoma de un verso del poema “Un muchacho andaluz”, de Luis Cernuda. Él toma ese verso que lo impresiona profundamente y lo conceptualiza y aplica a la creación poética para expresar lo que él entiende que es la intuición.– 


Gonzálo Melgar:



Voy a exponer el tema, espero no sea largo, y es ¿de dónde surge la poesía?, que comentaba Carmen y de lo que hablábamos hace un momento, de ese acceso a lo transcendente. Siguiendo a Juan Miguel Domínguez, hay un tema central en todo esto y es el tema de la inspiración, ya sea en las realidades físicas o en la realidad interior, en el silencio. Yo creo que debemos pensar los interioristas en afirmar o, al menos, en plantearnos más seriamente el asunto de la inspiración; afirmar que la realidad trascendente o esa parte de la realidad que trasciende existe. Afirmar, que en esa parte está la poesía como una cualidad, ya sea la fuerza física o la fuerza vital, ya sea lo divino, lo absoluto o Dios. La poesía puede ser una realidad, estar ahí, como una cualidad divina de lo trascendente. Eso es algo que ya es poético en sí y que la gente, todas las personas, creo, accedemos a lo divino, ya sea por la vía del silencio, o accedemos a lo trascendente o a esa fuerza vital por la vía de la contemplación de lo físico, accedemos a esa poesía que ciertamente está ahí.

 Hay otras cualidades, por su puesto, pero una yo creo que es algo que podemos relacionar con lo poético. El poeta interiorista trata de buscar esa realidad poética que existe en las cosas, de fuera o de dentro. El poeta interiorista trata de buscar ese acceso a la realidad trascendente que vibra poéticamente, trata de hacer conexión con esa fuerza, trata de acceder a la poesía que hay en la fuerza vital o en lo absoluto. Para eso hay tres vías, de Bruno lo obtuve, las vías mítica, metafísica y mística. La mística trata de acceder por un proceso de revelación a esa poesía que ya está ahí como una cualidad divina. Yo creo que la buscamos o la obtenemos de dos maneras: la obtenemos por la contemplación, dejándonos interpelar por el mundo; o hacemos silencio y nos dejamos interpelar por la realidad interior. O lo físico o lo interior. Para ilustrarlo, sobre lo físico, yo creo que podría ser este poema mío que he buscado rápidamente, donde se ve eso, cómo lo físico, la poesía que hay debajo de lo físico como un segundo plano, nos llega y nos hace sentir, y este poema evoca eso:

 

“Vocación de poeta”

Gonzalo Melgar

 

Te ama el mundo. Tu piel lo sabe. Siente,

desde tus superficies, cómo llegan

las ondas de la luz: son ciegas olas

que vienen a morir en tus orillas.

Tú las debes sentir: dicen tu nombre

desde la eternidad.

Tiembla y escucha:

no para hacer garganta –como el ave–

fuiste predicho y convocado.

Mira:

Yo todo en derredor; tú álamo en medio,

que solo cuando el viento habita, canta.

Mírate anclado en esta tierra, eleva

tus brazos hacia la luz y crece.

Gusta

de la palabra azul qué hay en tu boca:

Inefable y dulcísima. Comulga

lengua con Lengua, Verbo con silencio…

 

Y si así, balbuceas todavía,

si murmuras tus sílabas y sientes

que todo en ti, tu ser total, resuena,

como álamo en la luz, sigue cantando.

 

Y la otra vía, que es la interior, donde uno se repliega y surge a partir del silencio esa vibración poética que tiene lo absoluto, lo refleja bien este poema:

 

“Tratado por la inspiración”

Soneto

Gonzalo Melgar

                                                

Hoy no soy yo quien habla. Hoy resuena

mi palabra en la altura. Donde ansía

ser auténtica, siento que no es mía,

sino su negativo. ¡Honda pena

 

la de callar hablando, esta condena

de silencio, aceptando mi afonía

por posibilitarte! Y tu, Poesía,

vienes de blanco, entonces, dulce y buena

 

en tus hilos solares. Suspendida

como una ave en el viento, pronunciando

en limpios ritmos las palabras Vida,

 

Amor o Luz... pero enmudeces cuando

Oigo, al fondo, mi voz de sierva herida

que huye para morir ¡Sigue cantando!

 

– Gonzalo Melgar:

Yo creo que lo que se nota en toda poesía es la emoción. Esa revelación que nos llega de las cosas o de la realidad profunda del silencio, vibra en el hombre –o vamos a decir mejor en mí– en un plano de emoción, no en el plano intelectual que sería conocimiento de la realidad de vida. Y tiene una vocación de comunicarlo, y como vía los poetas tenemos la emoción. Hay dos teorías, y muchas más, la poesía es emoción, la poesía es comunicación; yo creo que son ambas cosas. Y nosotros, los poetas interioristas, estamos llamados a devolver eso comunicable por medio de eso que todas las personas sienten cuando acceden a lo trascendente, ya sea en la realidad observada y también la realidad de las circunstancias de la vida, no solo la realidad física, sino de lo que a uno le pasa, eso que hace vibrar, o la realidad trascendente sentida, por ejemplo, en la oración.

 Usamos el vehículo de la emoción para que eso sea comunicable y hacer que las personas que leen, y nosotros mismos cuando volvemos a leer un poema, co vibrar, vibrar como hemos vibrado en la experiencia trascendente. Co vibrar, ya sea como lector, el que lee el poema, vibra igual que él vibró o igual que él vibra, no es lo mismo cuando vuelve a vibrar de esa misma manera. La emoción que descubrimos, gracias a la palabra, a ese don también que tenemos que es la palabra, esa covibración que notamos, la comunicación de esos sentimientos emotivos que nos lleva, y eso es una gracia también, nos lleva a redescubrir como lectores lo trascendente. Descubrimos que lo trascendente es una realidad real. No solo existe la poesía en palabras más o menos bonitas, bien buscadas o en imágenes muy cuidadas o muy sugerentes, sino que te lleva a decir: hay un absoluto, hay una realidad que este poema me ha dado. Esto tiene que ver con esa reflexión que yo creo hay que hacer, y que Juan Miguel Domínguez lo viene haciendo, sobre la inspiración como algo poético. Y aquí me he tomado muchas cosas suyas, él tiene una teoría poética de la inspiración, él dice que toda poesía es inspirada, que no es un artefacto que uno hace, sino que toda poesía es inspiración o parte de una inspiración.

 La poesía es una comunicación con uno mismo, es una auto comunicación. El poema te lo escribes a ti también y vibras luego con él, por eso la poesía es también conocimiento o búsqueda del conocimiento y auto conocimiento.

 

– Bruno Rosario Candelier:

(…) Hay quienes sufren, incluso, la experiencia poética. Eso se llama catarsis, una catarsis poética.

 

– Carmen Pérez Valerio:

Eso ocurre porque las cosas nos convocan en multitud y forman una sola imagen en la conciencia. De lo que acontece en este espacio del ser es que surge la creación y la transformación del mundo perceptivo del creador. De ahí la importancia de que el poeta trate de captar todas las informaciones que le llegan del mundo concreto y del mundo intuido, aunque no lo pueda entender en su primera fase. Mediante el proceso de la creación, la conciencia elabora estas informaciones de acuerdo a su propia capacidad cognoscitiva e intuitiva, y unifica la experiencia y la refleja. De la unicidad del acontecer que tiene lugar en el mundo interior, el ser salta hacia una realidad que lo rebasa en su finitud, y entonces se produce la verdad develada de las cosas. Ante esa realidad, se descubre así mismo y todo lo que le impacta, por lo que la multitud se transforma en verdad liberadora que sumerge en sosiego y plenitud. Es por ello, que la creación es un acto liberador, la poesía es liberadora en tanto libera al ser en su encuentro con la verdad.

 

– Fausto Leonardo:

Hay estados temporales. El estado de inspiración no solo es para un poema, hay temporadas, dos y tres meses que estás como lunático, que estás como poseído. Te pones a escribir y dices: esto no me sale del todo. Escribes y las cosas van saliendo. Yo creo cuando te convoca la multitud de cosas, a veces no es para crearte una imagen sino para crearte un estado. Te pone en un estado que te obliga a sacar eso y escribirlo de alguna forma.

 

– Carmen Pérez Valerio:

Cuando yo hablo de imagen, aludo a la multitud totalizada en el laboratorio de la conciencia y, de esa unicidad, surge el conocimiento cuya certeza se basta en lo vivido. La multitud implica todo lo que el ser es capaz de reconocer y captar mediante los diferentes modos que tiene de aprehender la realidad externa e interna. El mundo sensorial nos circunda y apela constantemente a través de los sentidos corporales, pero hay un mundo interior, cargado de memoria, de experiencias acumuladas, que nos concita y que en su fluir tiene una inclinación natural de manifestarse. Cuando la conciencia se sacude en la verdad interior y en la verdad del mundo circundante, devela la verdad trascendente.

 

– Fausto Leonardo Henríquez:

Bueno, yo considero que los sentidos no son la única fuente de las vivencias, hay mucha desconfianza en los sentidos, son engañosos por todo lo que suponen. Yo creo que somos algo más que sentidos externos aparte de los internos. Yo creo en un flujo que no solo es del Cosmos, llámale gracia, llámale inspiración, llámale espíritu de Dios. Yo creo que hay una confluencia entre este mundo y todo lo que son nuestros sentidos con el otro mundo, llámale trascendente. Ese montón de cosas de lo que hablas no solo lo captan los sentidos, los sentidos son torpes.

 

– Bruno Rosario Candelier:

Sí, es verdad lo que tú dices, los sentidos son torpes, pero tú te está refiriendo a los sentidos físicos, a los sentidos exteriores. Toma en cuenta que hay sentidos interiores, que esos no son nada torpes, esos son inteligentes. La intuición nunca falla, la intuición es el número uno de los sentidos interiores; los que fallan son los sentidos corporales, la vista, el olfato, el tacto, el oído; pero los sentidos interiores como son la intuición, la memoria, la imaginación… esos son inteligentes, esos no fallan, por eso son tan necesarios. La verdadera poesía se hace no a partir de los sentidos físicos, sino de los sentidos metafísicos que son los sentidos interiores.

  

– Joven del público:

Yo creo que también tenemos memorias ancestrales, por lo que uno puede tener conexión con el Cosmos y que nos puede traer información de todos los tiempos. Pues dentro está la evolución de toda la tierra, de toda la raza, en cada uno en medida diferente.

 

– Bruno Rosario Candelier:

La memoria ancestral existe. Y esa memoria es genética y es también espiritual. Por la memoria genética viene todo el influjo de la tierra, todo lo pasado y toda la tradición familiar, que de alguna manera se cuela a través de esa memoria ancestral como tu le llamas. Pero hay una memoria espiritual que es parte del Numen. Cuando Heráclito habló del Logos, con el Logos identificó la palabra y el pensamiento y la expresión al mismo tiempo, pero también habló del Numen.

 El Numen no es mas que una palabra para identificar la sabiduría espiritual del universo que registra la memoria cósmica. Hay una memoria cósmica que registra esa sabiduría espiritual de toda la humanidad, desde el principio de los tiempos, y todo lo que ha hecho la humanidad se va acumulando en esa memoria universal o en esa memoria cósmica. Y es tan cierto eso, que ya los científicos le han dado crédito. Antes fue una intuición poética nada más.

 Pero, por ejemplo, Carl Jung identificó esa memoria cósmica como el inconsciente colectivo. Bueno, el primero que habló del inconsciente fue Freud, pero Freud se refería al inconsciente personal. Jung fue más allá, y dijo, además del inconsciente personal que descubrió Freud y que habían intuido antes los poetas, antes de Freud, porque la poesía ha descubierto todo lo que luego descubrió la ciencia, Jung le llamó inconsciente colectivo a esa memora cósmica de la que habló en la antigüedad Heráclito de Efeso.

 Entonces, con la palabra Numen identifica esa sabiduría espiritual que nosotros la heredamos a través de la palabra y a través del Logos. Y los poetas, oigan bien, oigan la grandeza de los poetas, los grandes poetas, que son verdaderos iluminados de la palabra, son los que mejor acceden a esa sabiduría espiritual del universo, ¿saben ustedes a través de qué?, a través del protoidioma de la poesía. Quien habló del protoidioma de la poesía fue el crítico mexicano Fredo Arias de la Canal, que es un estudioso de la poesía y del lenguaje de los poetas. Descubrió que los auténticos poetas de todas las lenguas poseen un protoidioma y a través de ese protoidioma fluyen las imágenes arquetípicas del universo a cuyo través nos llegan señales, efluvios y fluidos de esa sabiduría universal. Por eso, las grandes poesías metafísicas y místicas son las que canalizan esa sabiduría de la memoria cósmica o del inconsciente colectivo.

 Otro detalle, casi la totalidad de esos poetas que canalizan esa sabiduría del universo, no se dan cuenta que lo hacen, porque es una manera inconsciente en ellos. Es el crítico literario y el filólogo que haciendo un estudio de sus imágenes puede identificar el sentido profundo que esas imágenes portan. Yo he hecho estudios de poetas a los cuales les he interpretado sus imágenes y el contenido profundo de sus imágenes y ellos estaban totalmente inconscientes de que habían sido canales, intermediarios, interlocutores, amanuenses del espíritu. La gran poesía transmite esa sabiduría espiritual y los grandes poetas son intermediarios de esa fuerza del universo para comunicarla a los hombres. Esa es la grandeza de la gran poesía metafísica y la gran poesía mística, en virtud de esas imágenes arquetípicas que transmiten a través del protoidioma de la poesía.

 El interiorismo, entonces, tiene un acceso, un puente, para penetrar en ese ámbito profundo a través de la palabra. Por eso es importante que conozcamos el idioma que es el medio de creación que usamos para plasmar lo que sentimos y lo que nos mueve interiormente.

 Paralelamente a esto o al margen de esto, te quería hacer un comentario, Gonzalo. A raíz de nosotros conocernos, si la memoria no me falla, tú tenías una especie de curso o de diálogo con otro poeta español, a través del correo electrónico. Yo te quería hacer una petición. Él tenía una especie de escuela literaria a través del correo electrónico con un amigo suyo que yo conocí en Ávila. Yo te quiero proponer que abras ese curso electrónico. A través de ese curso yo leí páginas hermosísimas que ellos escribían comentándose y haciéndose preguntas y respuestas en torno a la poesía, al lenguaje de la poesía, al proceso de la creación. Abre esa ventana, yo te puedo hacer llegar los correos electrónicos de los interioristas, de hecho, tú tienes varios, para que ellos sean partícipes de esa escuela literaria electrónica que tú realizas. ¿Cuál es tu poeta predilecto de España?

 

      Gonzalo Melgar:

Posiblemente ahora Claudio Rodríguez y antes de él Antonio Machado, León Felipe, Gerardo Diego, San Juan de la Cruz…

 

– Bruno Rosario Candelier:

Tú podrías llamarle curso electrónico San Juan de la Cruz. Lo que yo quiero es que lo continúes y que lo abras a los interioristas para que sean participes y se enriquezcan de los comentarios.

 

      Gonzalo Melgar:

Yo escribía poesía y uno de los temas que trataba era lo trascendente. Un amigo mío muy abierto a las cuestiones espirituales desde el punto de vista filosofía, hinduista, que se llama José Velasco, amigo de la infancia, comparto mucho con él aspectos de contemplación de la realidad de la naturaleza. Él asistió al congreso de Ávila por su interés místicos, era un congreso ecuménico. Entonces, se hizo allí una sesión con Bruno.

 

– Bruno Rosario Candelier:

Yo invité a los presentes a una sesión aparte para explicarles lo que era el Interiorismo.

 

      Gonzalo Melgar:

José Velasco, que estuvo allí presente, vino encandilado. Cogió uno libros, uno de los primeros libros del Interiorismo, y me dijo: mira, milagrosamente, porque por casualidad estaba ahí en ese congreso, y esto es para ti. Entonces me habló del interiorismo, de la charla, del dialogo que se había creado allí. Creamos un pequeño grupo de relación, tres amigos que estábamos interesados, la otra persona era Mercedes Ferrer. Como vivíamos lejos la relación fue durante bastante tiempo, de ese grupito, que era interiorista, en escribirnos correos electrónicos sobre teoría poética, trascendente, a partir de los libros del Interiorismo y a partir de otros, por ejemplo, del libro de Busoño, Teoría de la expresión poética. Comentábamos y discutíamos cosas así. Él ha seguido escribiendo. Yo lo veo a menudo y hacemos un pequeño taller de poesía presencial, que es poesía espiritual o trascendente, en un espacio en Cáceres, con mis amigos los ecológicos. Ahí seguimos escribiendo

 

-       Bruno Rosario Candelier:

Mi propuesta es que retomes el proyecto y le des seguimiento, electrónicamente.

¿Tú me permitiría que yo proclamase, que le diese publicidad al hecho de que de este congreso salió la idea de crear un a red interiorista coordinada por Gonzalo Melgar?

 

      Gonzalo Melgar:

Sí, yo creo que es posible, se podría hacer, incluso un blog electrónico.

 

-       Bruno Rosario Candelier:

Sí, se podría hacer un blog y mantener el correo, además. Ese plan de clases que ustedes tenían, es decir, de intercambio de opiniones y repreguntas para lograr una formación literaria. Porque ese era el propósito, prepararse, porque ellos no son del área de letras, él es por ejemplo antropólogo y enfermero, él no ha estudiado literatura, él ha estudiado literatura por su cuenta como hay muchos escritores que no han estudiado letras, lo han hecho de manera personal. Tú estudiaste formalmente la literatura, pero la mayoría de los escritores no han estudiado literatura. Entonces, el propósito de ustedes era, esa formación literaria que no tenían, conseguirla para más o menos nivelar con nosotros, esa era la intensión. Yo te pido que la continúes y que la abras a los interioristas para que sea una escuela, vía Internet, para continuar esa formación intelectual. Sería un ejemplo magnifico para el mundo. Tú, Gonzalo, eres el coordinar de ese grupo interiorista en la red.

 

      José Nicás:

A mí me ha parecido magnifica la exposición y los versos todavía más magníficos. En cuanto a mí, ¿que es lo que busco con la poesía? Pues para mí la poesía es el resultado de un estado alterado de conciencia, inspirado, que de alguna manera me obliga a escribir. ¿Cuáles son los temas que me obligan a escribir?: el paso del tiempo, el amor, la decepción, la angustia, la muerte como proceso de incomunicación, como algo terrible. También, algo muy tratado en el interiorismo que ya habéis mencionado, lo luminoso, en los dos aspectos de los que habla Rudolf Otto. Es decir, lo terrible como presencia acechante que nos inquieta, y que aparece aquí en un poema muy largo que no vamos a leer, “Descensus ad Inferos”, tiene una cita del Génesis, 28, 17: “Quam terribilis est locus iste!”

 La condición luminosa que predomina en mí es la de que existe un Dios al cual es imposible llegar, pero que curiosamente llegamos. ¿Cómo llegamos?, pues a través de un proceso de creación. Un poema de Dilmun (se refiere a su libro Océano de Dilmun) que expresa mis ideas en este sentido, habla de como si los dioses estuvieran soñando y nosotros en una prisión de sílice. Como a veces que nos ponemos a rezar, yo soy cristiano y católico, siento como si las plegarias no pasaran del cielo raso, se quedaran ahí; hablan, entonces, de ese cielo raso en que rebotan mis mejores plegarias. Pero de alguna manera ese Dios está ahí esperando para darle sentido y, de alguna manera, cuando se produzca el despertar de ese Dios –esto es un a idea mística que después habría que matizar mucho– en vez de desaparecer, como decía Unamuno que los hombres somos el sueño de Dios y cuando Dios despierte moriremos, al contrario, esta vida nuestra va a tener un sentido más pleno.

 Voy a leer en este poema Dilmun, dilmun ya hemos hablado es el lugar para el escapar de la angustia de la muerte y conseguir la inmortalidad. Pero también representa un valle de Asturias donde existía una persona a la que yo quería mucho e iba a ver, por eso hablo de caminos que separan, y al mismo tiempo estaba como medio enterrado en una guardilla con mi madre. Y dice:

 

Yo sé bien que no existe, ni por mar ni por tierra,

un camino que lleve a la intocada Dilmun,

ni un sendero celeste que pueda conducirnos

a la adorada estancia en que los dioses

sueñan el devenir que aquí nos trajo.

Lo sé, pero ellos saben que mi mente lo crea,

que, aunque apenas más fuerte que una tela de araña,

trasciende con su impulso de devorante fuego

esta prisión de sílice y de bronce agrietado

en que las cosas nacen, se corrompen y mueren.

El numen inmortal, cuya conciencia turbia

hace que aflore yo, como complejo absurdo

que se niega a admitir en su vigilia,

recordará mi amor por gentes y lugares,

hechos a semejanza de su afecto divino,

y me bendecirá por revelarle

lo que sin mí jamás hubiera conocido.

Y ahora, cuando escribo, sé que evoco en su mente

los rostros que he querido en el valle de Dilmun,

cuyo amable recuerdo me devuelve la vida

en forma de torrente que no puede agotarse,

y recorre conmigo, en anhelante paso,

tantos viejos caminos que separan y unen

a quien ama y no ama, a quien se va y se queda,

y la eterna prisión, de agridulce recuerdo,

en que la estupidez o la crueldad, –¿Quién sabe?–

me destrozó la vida en sus mejores años.

Esa es la realidad, y mi deidad lo sabe,

y en esta absurda historia, que yo llamo mi vida,

hay un mensaje oculto, que de verdad le atañe,

que se refiere a ambos, como en una moneda

existen cara y cruz, lo terrible y lo amable.

Porque, aunque todo fluya, no sé por cuántos años

ha de llegar el día que su divina mente

se acepte tal cual es y la deidad dormida

recobre su equilibro y se despierte

en paz consigo mismo, sin ocultarse nada,

y agradecido, entonces, me hará vivir de veras

retornándome al punto, con lo que soy ahora,

a todas esas cosas que, en el fondo del tiempo,

duermen sagrado sueño en la intocada Dilmun.

 

Esa es básicamente, yo creo, mi poesía. Una respuesta sobre todo al problema de la angustia, de qué sentido tienen las cosas, qué hago aquí, por qué Dios no me responde y también, a veces, una provocación casi rayando en la blasfemia –yo creo que solo puede blasfemar de verdad un creyente, el incremente solo puede pronunciar palabras, de manera que hay gente que solo puede hacer versos, pero no poesía–. Es decir, como una provocación, decirle: bueno, aquí estoy, ayúdame o fulmíname, pero contéstame. Por eso hablo también de que esbozo mis plegarias en ocasiones ante el rostro del “Dios de corazón inmóvil”. Pero yo se que Dios me escucha y digo en otro poema, al final del libro, que toda mi vida y entiendo que la vida de todos los hombres será, parodiando el título del Libro de los muertos, una salida del alma hacia la luz del día en que se verá el sentido de todas las cosas que hemos hecho y las pequeños crueldades y degradaciones que hemos ido cometiendo a lo largo de la vida. Eso es, básicamente, el concepto más o menos que tengo yo de la poesía, demasiado sencillo cuando lo comparamos con los grandes conceptos de que nos habla Bruno, pero es que yo soy de pueblo y me he pasado los años más importantes de mi vida, de los 18 a los 21 trabajando en la construcción.

 

– Brumo Rosario Candelier:

 Yo quiero decir lo siguiente. El creyente afina muy bien con el Interiorismo pero para ser interiorista necesariamente no hay que ser creyente. ¿Por qué?, porque el Interiorismo ofrece un abanico de posibilidades para todos los seres humanos. Dirán ustedes, ¿qué puede hacer un increyente, una persona que no crea, con el Interiorismo? Yo parto de que la verdadera poesía, la buena poesía debe inspirarse en vivencias, no en imaginación ni en fantasías. De hecho, el Interiorismo no fue concebido para hacer una literatura fantástica ni imaginaria, fue concebido para hacer una literatura inspirada en vivencia, como decía Rilke. Rilke decía: “la poesía es la formulación en palabras de las vivencias”. Vivencias, no especulaciones, no invenciones, no suposiciones. Todo el mundo tiene vivencias, sea creyente o no creyente. Pensemos en un no creyente que sea interiorista; si se inspira en su vivencia puede dar testimonio de la realidad que vive y puede profundizar en la interioridad de su propia vivencia y en la realidad de su mundo peculiar. Aún sin ser creyente, el que asume el Interiorismo puede penetrar en la realidad de las cosas y puede captar la dimensión filosófica, antropológica y psicológica de lo existente. Pero también puede dar testimonio de su propia interioridad, del impacto que lo real produce en su sensibilidad y en su conciencia. Todos recibimos el impacto de la realidad circundante. Si tú te auscultas en ti mismo puedes dar el testimonio de lo que esa realidad imprime en tu conciencia. Claro, el creyente tiene más ventajas frente al no creyente. El creyente puede dar un salto, y de la metafísica saltar a la mística y entonces, como cree en Dios, puede hablar de ese mundo que es más trascendente y más iluminador.

 El Interiorismo fue concebido no para creyentes o no creyentes, fue concebido para poetas, para creadores. Entre los postulados interioristas está la opción de la mística y, claro, para optar por la mística necesariamente hay que ser creyente. No como dice Pedro Gris, que él es un poeta sin Dios, que él es un místico sin Dios, lo que a mí me resulta difícil de entender, porque entiendo que la mística esta asociada a la divinidad. Ser un místico sin Dios puede equivaler para él, no lo sé, sin un Dios personal. Yo soy creyente, pero entiendo al que no cree y el Interiorismo tiene varios caminos de creación.

 Mucha gente cree que hay que ser místico para ser interiorista, pero no, dichoso el que es místico, pero son muy pocas las personas que tienen esa gracia de ser místicos. La mayoría de los mortales no recibimos esa gracia. Yo creo que la dimensión de lo divino está vinculada con Dios. Pienso, por ejemplo, en el caso de Pedro Gris, yo califiqué su poesía de protomística, que es diferente a la poesía mística. ¿A qué yo le llamo protomística? Le llamo así a esa visión espiritual que tienen algunas gentes del universo y que ven una fuerza en la naturaleza que no identifican con Dios, porque ellos creen que Dios está fuera. Pero al tener esa percepción de que hay una fuerza en la naturaleza superior a lo humano, ven en eso, digamos, una fuerza sobre natural que no es divina para ellos. Hay quienes sí la perciben como divina, hay otros que no, hay muchas corrientes y tendencias.

 

– Teodoro Rubio:

Lo que pasa es que en el tema místico, eso es el encuentro o la unión con un ser, no hay que centrarlo en la religión cristiana, pero sí con un ser, el Dios, el misterio, llámalo como quieras, pero si un encuentro del hombre con un ser.

 Yo creo que la creación mística parte de una experiencia de amor profunda, de un encuentro del poeta con un ser al que ha buscado y que te habla, te interpela, y te hace compartir, desde una unificación con él, esos valores que él posee, como la alegría, la paz… porque sino la mística sería algo abstracto. Yo le llamo Dios. La mística, si llegas a hondar en cualquier mística, no solo la cristiana, sino la hinduista, la budista, la musulmana, la taoísta, cualquiera de ella, el poeta sale de sí, sale en busca, no está en el interior. Tiene que salir fuera para buscar y encontrar. En la mística cristiana, por ejemplo, el “Cantar de los Cantares”. San Juan de la Cruz, por ejemplo: “¿Adónde te escondiste, / Amado, y me dejaste con gemido?..” (“Cántico espiritual”). O en otro poema: “… salí sin ser notado, estando ya mi casa sosegada.” (“La noche oscura”).

– Fausto Leonardo:

Yo quisiera retomar algo sobre la vivencia, eso nos devuelve un poco al tema. Creo que sí, no solo porque Rilke lo dijera. La vivencia que Nicás está diciendo: a mí me aterra la muerte o me preocupa la angustia, la angustia existencial. Esas son de las cosas que yo quisiera escribir y es lo que más me agobia. A lo mejor lo repetirá en este libro y en el siguiente porque es un tema constante. Las vivencias, tú dices, pues las vivencias yo más las recato en la contemplación, en la oración, en el encuentro con Dios, etc. Creo que de esas vivencias, y en este caso de las que tú decías, creo que el mundo necesita oír eso, porque de alguna manera, lo que ya se dice, somos voz del pueblo. A lo mejor esa angustia, el labrador no la podrá expresar. Digamos que el poeta es un representante de los demás, tiene la voz los recursos, los elementos, la capacidad. El labrador, a lo mejor no podría expresar sus angustias existenciales a través de la palabra. El poeta que siente angustia ante la muerte, que tiene angustia existencial, todo eso creo que es universal, eso es humano y lo puede sentir una persona en África, en el Amazona o en un centro europeo. Hay elementos que son de carácter universal.

 

      Bruno Rosario Candelier:

El poeta no es voz del pueblo, es voz del alma, eso es un mito, eso es política. Tú eres voz de las almas, de tu alma y de las almas del universo


– José Nicás:

Yo creo que también otra palabra podría ser simpatía, en el sentido etimológico de padecer juntamente con. Al fin y al cabo con matices propios, pero todos padecemos lo mismo. La prueba es, por ejemplo, del teatro griego lo que de verdad sobrevive son las tragedias, que expresan el dolor. En cambio, las comedias de Aristófanes representan una de cuando en cuando, pero no tienen la emoción y al leer y sentir una tragedia de Eurípides o de Sófocles. Lo mismo, siempre nos impresiona un poco mas un Romeo y Julieta, un Macberth, un Hamlet. Yo creo que el dolor es mucho mas universal que el humor, que es típico de cada puedo. Por ejemplo, en España tenemos un humor absolutamente zahiriente, cruel, muy sarcástico y que predominan los antihéroes. Los héroes de las películas españolas son justamente los antihéroes. En los últimos años, no recuerdo una película española que nos presente la idea de un héroe. De hecho, monumentos a héroes no se han inaugurado ningunos, se ha hecho uno a las víctimas, pero las víctimas de un atentado terrorista no son héroes, son víctimas, con todo el respeto y el cariño.

 

– Gonzalo Melgar:

Yo creo que hay que tener cuidado con la poesía, poner de un lado el dolor y de otro el humor. Estoy de acuerdo con esa vibración, covibración… pero tenemos de otro lado la felicidad, la plenitud, que también nos hacen vibrar. Por ejemplo, los poemas de “Cántico espiritual”, en algunos tramos, aunque en general habla de pérdida, pero también vibramos con las experiencias cimeras de plenitud, no solo con la experiencia del dolor; es verdad que en ambas. Con el humor no vibramos, eso de tragedia-humor, en teatro vale como oposición, pero yo creo que en la poesía está de un lado el dolor, una experiencia profunda y, en el otro, la plenitud vital, que puede ser la alegría y ahí si vibramos.

 

– José Nicás:

En cambio, nadie consideraría, por ejemplo, “La cena jocosa”, en el sentido moderno de Baltasar de Alcázar, cuando dice:

 

CANCIÓN

 

Tres cosas me tienen preso

de amores el corazón:

la bella Inés, y jamón

y berenjenas con queso.

 

Una Inés, amante, es

quien tuvo en mí tal poder

que me hizo aborrecer

todo lo que no era Inés.

Trájome un año sin seso,

hasta que en una ocasión

me dio a merendar jamón

y berenjenas con queso.

 

Fue de Inés la primer palma;

pero ya juzgarse ha mal

entre todos ellos cuál

tiene más parte en mi alma.

En gusto, medida y peso

no les hallo distinción

ya quiero Inés, ya jamón,

ya berenjenas con queso.

 

Alega Inés su beldad;

el jamón, que es de Aracena;

el queso y la berenjena,

su andaluza antigüedad.

Y está tan en fil el peso

que, juzgado sin pasión,

todo es uno: Inés, jamón

y berenjenas con queso.

 

Servirá este nuevo trato

destos mis nuevos amores

para que Inés sus favores

nos los venda más barato,

pues tendrá por contrapeso,

si no hiciere razón,

una lonja de jamón

y berenjenas con queso.

 

 

LA CENA JOCOSA

 

En Jaén, donde resido,

vive don Lope de Sosa,

y diréte, Inés, la cosa,

más brava de él que has oído.

 

Tenía este caballero

un criado portugués...

Pero cenemos, Inés,

si te parece, primero.

 

La mesa tenemos puesta,

lo que se ha de cenar junto,

las tazas del vino a punto:

falta comenzar la fiesta.

 

Comience el vinillo nuevo

y échole la bendición;

yo tengo por devoción

de santiguar lo que bebo,

Franco, fue, Inés, este toque,

pero arrójame la bota;

vale un florín cada gota

de aqueste vinillo aloque.

¿De qué taberna se traxo?

Mas ya..., de la del Castillo

diez y seis vale el cuartillo

no tiene vino más baxo,

 

Por nuestro Señor, que es mina

la taberna de Alcocer;

grande consuelo es tener

la taberna por vecina.

 

Si es o no invención moderna,

vive Dios que no lo sé,

pero delicada fue

la invención de la taberna.

 

Porque allí llego sediento,

pido vino de lo nuevo,

mídenlo, dánmelo, bebo,

págolo y voyme contento.

 

Esto, Inés, ello se alaba,

no es menester alaballo,-

Solo una falta le hallo:

que con la priesa se acaba.

 

La ensalada y salpicón

hizo fin: ¿qué viene ahora?

la morcilla, ¡oh gran señora,

digna de veneración!

¡Qué oronda viene y qué bella!

Qué través y enjundia tiene!

paréceme, Inés, que viene

para que demos en ella.

 

Pues, sus, encójase y entre

 

que es algo estrecho el camino,

no eches agua, Inés, al vino

no se escandalice el vientre,

Echa de lo trasañejo,

porque con más gusto comas,

Dios te guarde, que así tomas,

como sabia mi consejo.

Mas di, ¿no adoras y aprecias

la morcilla ilustre y rica?

¡Cómo la traidora pica;

tal debe tener especias!

¡Qué llena está de piñones!

morcilla de cortesanos,

asada por esas manos

hechas a cebar lechones.

 

El corazón me revienta

de placer; no sé de ti.

¿Cómo te va? Yo, por mí,

sospecho que estás contenta.

Alegre estoy, vive Dios;

mas oye un punto sutil.

¿no pusiste allí un candil?

¿Cómo me parecen dos?

Pero son preguntas viles;

ya sé lo qué puede ser:

con este negro beber

se acrecientan los candiles.

Probemos lo del pichel,

alto licor celestial;

no es el aloquíllo tal,

ni tiene que ver con él.

¡Qué suavidad! ¡Qué clareza!

¡Qué rancio gusto y olor!

¡Qué paladar! ¡Qué color!

¡Todo con tanta fineza!

Mas el queso sale a plaza

la moradilla va entrando,

y ambos vienen preguntando

por el pichel y la taza.

Prueba el queso, que es extremo

el de Pinto no le iguala;

pues la aceituna no es mala

bien puede bogar su remo.

Haz, pues, Inés, lo que sueles,

daca de la bota llena

seis tragos; hecha es la cena,

levántense los manteles,

 

Ya que, Inés, hemos cenado

tan bien y con tanto gusto,

parece que será justo

volver al cuento pasado.

 

Pues sabrás, Inés hermana,

que el Portugués cayó enfermo...

Las once dan, yo me duermo,

quédese para mañana.

 

 

      Bruno Rosario Candelier:

Bueno, vamos a cerrar ya. Inmensamente agradecido con ustedes, inmensamente agradecidos con José Nicás y con Teodoro Rubio. Gracias por su presencia, gracias por su trabajo, por su apoyo. Ojalá podamos hacer el V Congreso Interiorista el año próximo en algún lugar de América y que ustedes puedan ir. Gracias a todos.

 

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Referencia:

Transcripción realizada por Carmen Pérez Valerio a partir de las grabaciones que realizó en el IV CONGRESO INTERNACIONAL DEL INTERIORISMO llevado a cabo en San Lorenzo de El Escorial, Madrid, 5-8 DE MAYO DE 2011. Esta transcripción fue entregada al doctor Bruno Rosario Candelier para fines de archivo y publicación.

 Fueron grabados los diálogos e intervenciones de los participantes. Sin embargo, dada la extensión de las conferencias y de que las mismas serían entregadas por escrito al Dr. Bruno Rosario Candelier, estas no fueron grabadas.

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