Sabe que el mundo de hoy necesita cantos que lo distingan. Necesita el surgimiento de movimientos autorales propios, cercanos a la Era de la posverdad donde cabecean intentos experimentales en la forma de decir.
Su más reciente poemario, que lleva como título una palabra a todas luces subversiva: “Tuitpoética”, más que un conjunto de textos experimentales, comprende un compendio de prosas, reflexiones, sucesos, comentarios y sublimaciones sobre algunos hechos que han marcado estas primeras décadas del nuevo milenio, desde su punto de vista, siempre vinculado al humanismo y sus profundas raíces dominicanas. No hay aquí imágenes profundas ni metáforas profanas. Fausto sabe hacerlas, pero en este libro las descarta. Lo ha demostrado en sus ltextos anteriores. En cambio, hay una poesía valiosa, intrépida, desgarrada y promisoria que el autor exhibe como trofeo de guerra de sus momentos de meditación y su experiencia de todos los días cuando le da la cara al mundo.
“Tuitpoética” busca una expresión poética donde forma y fondo se dan la mano en un tiempo sin lectores. Para ello, insiste en la poesía, un género que cada día adolece voces que la mantengan en alto. Vayan, como ejemplo, estos pequeños párrafos:
“Ya van a ser las nueve de la noche
y tú vienes en taxi como quien viene por Twitter.
Las luces de neón se encienden.
Es que llegas tú, Flors".
o
“Hoy toqué los siglos,
manoseé la memoria,
la llama que producen las lianas de las sinapsis
en más esplendorosa actividad. El pasado vive”.
Con este libro, su mística se renueva, se afianza como género en su carrera poética aunque ahora enmarcado en tiempo y espacio. A ratos. acude a él para engarzarlo con otro tipo de lenguaje, más cotidiano, cercano a este fraseología contemoránea donde las flores amarillas van dejando atrás el esplendor del otoño, y se resisten a pasar a mejor vida. Por eso canta:
Un pie de amigo es un soporte para los sueños amargos,
para los amaneceres con ojeras,
y los hundimientos inesperados.
Un arbolante es también un amigo
con el cual se sostiene el pensamiento,
la caja de los truenos.
Las grietas y los derrumbes que dejan con lo puesto solamente.
Y para cerrar, acude al verso tradicional con aires renovadores, como para recordad que el tono es la clave de todo acto de crear. Es un hombre de su tiempo, de este presente de móviles, redes sociales y por eso canta:
“Para acceder a ti, ya no uso clave,
tan solo la huella dactilar,
ella sabe cómo geolocalizarte al instante.
Toco el home botón y despiertas luminosa,
anticipándote a mis deseos.
Nuestro encuentro se descodifica
Solamente con el tacto, antesala del cielo, predulio de los lirios”.
En "Tuitpoética" sobrevive una voz que mantiene su tono, su elegancia; una voz que toma distancia de la ingrata inmediatez. Su lenguaje se entronca, y no solo en apariencia, con las raíces místicas del autor que aquí afinan sus cuerdas. El padre Fausto prosigue los méritos de su discurso poetíco con una voz que viene de lejo, pero su mirada la hace distinta. Aplaudir esta “Twitpoética” es un acto de creer en la continuidad lírica mezclada con las mutaciones epocales.
Datos del autor
Fausto Leonardo Henríquez nació en La Vega en 1966. Es sacerdote, doctor en Teología y miembro de la Academia Dominicana de la Lengua. Ha publicado varios libros de poesía. Con uno de ellos, “Gemidos del ciervo herido" mereció el Premio Mundial “Fernando Rielo” de poesía mística, 2009.
Autor: Luis Beiro, periodista de la sección Ventana del periódico Listin Diario de la República Dominicana. 24/12/2023 00:00 | Actualizado a 24/12/2023 00:00. https://listindiario.com/ventana/20231224/tuitpoetica-fausto-leonardo-henriquez_788207.html