I En el cordel de la terraza cuelgan unas camisas, el encapotado del cielo y el rastro de la lluvia de anoche; cuelga la brisa que te busca impaciente, y el olor café preparado por Ashley. Empieza el día con la desnudez del agua. Reviso los mensajes mientras bebo café, cielo, luz. II El 16 de mayo fue el eclipse de Cintia, ayer la tormenta y su locura, hoy, el brillo lírico de tus ojos sonrientes. Nada puedo decir cuando te detienes ante mí con el mar vibrante en tus manos. Los flamboyanes se encienden para ti, oh dicha celeste como un bosque de sangre. III La vida, al menos hasta hoy, me ha resultado una partitura de dificultad alta. Leer sus notas e interpretarlas en cuerda, viento o teclado (prefiero cuerda) es una ardua tarea de senderismo donde todo es posible: el esguince, la sed, la escalada, la caída, el éxtasis, la cima. IV La ciudad resplandece. En ella la felicidad centrifuga el pasado y el futuro es nuevo, novísimo como un dispositivo que ...
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